Y en San Julián, más

La Voz

FERROL

Radio Voz celebra hoy también la fiesta de Reyes, y lo hace con programación especial. Nuestro compañero Pablo Portabales se colará en sus casas esta mañana, entre las 9 y las 11, y después será Isidoro Valerio quien tome el relevo, para acompañarles hasta las dos de la tarde.

Porque San Julián es festivo en Ferrol, pero no en el resto de la comarca, así que el jueves volveremos a nuestro horario habitual y nos acercaremos a los comerciantes para conocer cómo se preparan para la primera jornada de las rebajas. Nos iremos también al teatro para charlar con la actriz Gema Matarranz, de Histrión Teatro, que estará en el Jofre el viernes y el jueves con la obra Los corderos.

Como cada día, además, el jueves volverá la Tertulia, que reservará de nuevo un espacio a los oyentes. Como los que ayer dejaron oír su voz en nuestro tiempo de radio. Voces que llegan de Narón para criticar que este municipio «está abandonado». Este oyente ponía como ejemplo la zona de O Cadaval, pero también el entorno de la salida de la AP-9, «na que non hai sitio para reordenar o tráfico, como consecuencia dunha política urbanística que permitiu que nesa zona se levanten máis de 3.000 vivendas».

Pero desde Ferrol, también escuchamos ayer voces que critican la falta de espíritu combativo de los ferrolanos. Nos decía una de nuestras tertulianas telefónicas habituales que «en esta ciudad estamos acostumbrados a depender de papá Estado, que siempre nos ha llevado de la mano. Y lo que tenemos que hacer es empezar a pensar que podemos hacer las cosas por nosotros mismos». Una opinión que venía al hilo de lo que decían nuestros tertulianos, que pedían a los Reyes Magos que nuestra clase política se ponga de acuerdo en los temas fundamentales para la ciudad. Lo decía Mónica Ferreira, mientras que Pepa Antón lamentaba «ese déficit que tenemos en Ferrol de personas comprometidas para trabajar por la ciudad». Claro que si los Reyes no nos traen una porción de esto, habrá que hacerse, como decía Jesús Caselas, con un buen culotte de ciclista «para seguir aceptando las decisiones que nos imponen».