Medio centenar de personas desarrollaron el primer simulacro de seguridad en el puerto exterior; se ensayó la gestión de las labores de auxilio tras una explosión
18 dic 2009 . Actualizado a las 12:56 h.Once menos cuarto de la mañana. Sol. Y frío. El puerto exterior hierve con sirenas, vehículos de seguridad, perros de rastreo... Se ha alertado de una explosión con víctimas al Centro de Coordinación de Servicios (CCS) del muelle de Curuxeiras. La Policía Portuaria activa sus protocolos. Avisa al 112. Gritos de alerta, cierta confusión. Comienza una crisis -aunque simulada, eso sí- que hay que gestionar con rapidez.
¿Qué ha sucedido? El escenario sobre el que se trabaja es que un estallido ha tumbado un edificio en las explanadas de la dársena. Un primer recuento de operarios indica que faltan seis personas. Una de ellas aparece deambulando sin orientación. Otra está herida, pero a la vista. Se puede atender rápido. Dos más se encuentran entre los escombros. El impacto de los cascotes ha alcanzado un vehículo y hay que excarcelar a su ocupante. Además, una persona ha caído al mar a consecuencia del impacto de un objeto surgido del estallido. Como telón de fondo, unas llamas -ficticias- que hay que apagar.
¿Cómo actuar? Hasta el lugar se desplazaron medio centenar de personas de diferentes cuerpos de seguridad, vehículos y lanchas de la Policía Portuaria, Cuerpo Nacional de Policía, Protección Civil, bomberos y su unidad de perros de rescate, el equipo de mantenimiento del Puerto, el remolcador Eliseo Vázquez y el puesto de mando avanzado de la Xunta, núcleo de coordinación.
Cañones de agua
Pasan los minutos y la película de los hechos se sucede con celeridad. Los bomberos se aplicaron en sofocar el supuesto incendio con la colaboración, desde el mar, de los potentes cañones de agua del Eliseo Vázquez. Los canes comienzan a subir las montañas de escombro para encontrar a las personas sepultadas. Al mismo tiempo, bomberos y policías trabajan para excarcelar al ocupante del vehículo destrozado, el primero en entrar en la ambulancia.
Poco después también da sus frutos el trabajo de los perros y se consigue sacar a las personas atrapadas entre los escombros. Las camillas vuelan.
¿Y el operario que ha caído al agua? Fue rescatado por un equipo de buzos que lo embarcó en una de las unidades de la Policía Portuaria para ser trasladado a la punta del espigón de Caneliñas, donde recibió las primeras atenciones médicas.
Son las 11.48 minutos. Se informa al jefe de la Policía Portuaria, Mario Veiga, de que la situación está controlada y se puede trasladar ese dato ya al 112. Concluye una hora de crisis simulada que, obviamente, estuvo exenta de la tensión y los imprevistos de un escenario real. No le faltó, en todo caso, ni agilidad ni el esfuerzo de los participantes, que se volcaron en que todo transcurriese con la mayor celeridad posible.
Al final del primer simulacro de estas características que se realiza en el puerto exterior de Ferrol no faltaba quién preguntase, sin suerte, «¿no hay algún pinchiño». Tras el operativo, en Caneliñas continuaba la actividad de los camioneros de Endesa, de las naves de COP Galicia, de las plantas de biodiésel... La rutina volvió a ocupar su sitio. Por fortuna, nada era real.