Tres personas heridas dejó la madrugada del domingo la invasión de rumiantes en la AP-9, a la altura de Cambre, donde un agujero en la valla de seguridad estuvo a punto de provocar una tragedia. Los heridos, y quienes a esas horas pasaban por la autopista y lograron evitar la colisión, circulaban por una carretera de pago. Y todos, si Audasa no lo desmiente, pagaron religiosamente por elegir esta vía para llegar a sus destinos. Probablemente la mayoría de ellos lo hicieron porque, en teoría, una autopista ofrece más garantías de llegar sano y salvo a casa que una nacional, una comarcal o una corredoira. Pero, igual que se vivió hace pocas fechas con el desplome de un talud en la AG-55, que es también de pago, una cosa es la teoría y otra la práctica. Responsables de Audasa reconocieron ayer que quizás tengan que revisar el vallado de la AP-9. Dinero del peaje no les ha de faltar.