Apenas tocó un balón, pero el debut de Ramón Otero, Mon para el fútbol, representa la progresión del último juvenil que llega pidiendo paso en la primera plantilla. Por eso quiso Luisito, con el partido contra el Eibar casi cumplido, darle la oportunidad de estrenarse en Segunda B.
Mon llegó al Racing el pasado verano desencantado por algunos detalles en el Deportivo, donde creía que iba a tener dificultades para prosperar. Stili, el entrenador del equipo juvenil ferrolano, recién ascendido a División de Honor, lo convenció para cambiar de aires. «El Dépor, por su dominio en las categorías inferiores, suele mandar y tener la posesión de balón en campo contrario con ataques largos. Aquí se está acostumbrando a jugar de otra manera. Ese aprendizaje le viene bien. En Segunda y Segunda B juegan de aquella manera el 5% de los equipos», explica su entrenador con los juveniles.
«Destaca por su manejo del balón, lo conduce bien, sabe llevar el peso del equipo y da un último pase muy bueno. Coordina cuerpo y espacio. Tiene un giro orientado para cambiar el ataque de un lado a otro muy interesante», añade Stili sobre un jugador clave para que el Racing juvenil ocupe el séptimo puesto en su grupo de División de Honor, con 16 conjuntos.
«Tiene trabajo y compromiso. Él sabe que debe mejorar en la construcción del juego y buscar un poco más de velocidad. En esta competición, los rivales intentan que no juguemos con él y le hacen superioridades numéricas. Así que Mon debe buscar soluciones más rápidas», matiza Stili.
De cara al futuro, es fácil que otros clubes se interesen en el jugador coruñés. «Él sabe que tiene mucha proyección, que está entre los mejores medios centros de su edad y que hay puestas muchas miradas en él», apunta Stili por la trayectoria de Mon en las distintas competiciones nacionales en las categorías menores. De hecho, era el capitán del combinado gallego juvenil.
Mon destaca como medio creativo. «También se puede aprovechar como media punta porque es muy buen pasador para el último pase. Aunque quizá su puesto ideal sería como medio centro acompañado por otro más defensivo. Sabe moverse cuando está rodeado de contrarios y tirar paredes», explica.