En Recimil, las cosas más anecdóticas se pueden convertir en polémica con un simple pestañeo. Por ejemplo, el color de las paredes. ¿Que el Ayuntamiento quería darle un aire alegre al barrio? Dicen en la Xunta que se han pasado un par de tonos. Así que mientras las dos administraciones se ponen de acuerdo (y esperemos que no tengan que utilizar esos muestrarios con miles de tonos que luego, en la pared, se convierten en otra cosa, ustedes me entienden, ¿verdad?), tertulianos y oyentes se preguntan si los vecinos nos merecemos semejante debate acerca de una actuación que parecía tan inocente como mejorar el aspecto de las populares Casas Baratas. Del edil de Urbanismo a los vecinos del barrio, pasando por la oposición Ayer en Radio Voz no quedó nadie por opinar sobre los dichosos colores. Desde el concejal de Urbanismo, Ángel Mato, al jefe de la oposición, José Manuel Rey Varela, pasando, por supuesto, por los oyentes. Alguna, que califica los colores de «horterada», recuerda al Concello que Patrimonio tendrá algo que decir al respecto, ya que es un barrio protegido. Otro critica a la Xunta por no haber hecho nada por el barrio y ahora protestar por la pintura. «Sean coherentes», les pide.