El grupo de arqueología de la UDC descubrió en Siria una ciudad circular de 4.500 años de antigüedad, que estaba coronada por una fortaleza del siglo XIII antes de Cristo
11 nov 2009 . Actualizado a las 13:00 h.Descubrir los orígenes de las civilizaciones antiguas está cada vez más cerca gracias al trabajo que desde hace cinco años llevan realizando los miembros de la expedición de arqueología de la Universidade da Coruña. En su última visita a Siria, a las orillas del río Éufrates, han encontrado su hallazgo más importante hasta el momento y de gran relevancia internacional: una ciudad circular de más de 4.500 años de antigüedad, que contaba con una fortaleza del siglo XIII antes de Cristo.
Juan Luis Montero Fenollós, director de la expedición del Proyecto Arqueológico Medio Éufrates (Pames), quiso destacar la relevancia de este descubrimiento, porque «estamos trabajando en la cuna de la civilización. La UDC es la cuarta universidad española que realiza excavaciones tan importantes, y nos codeamos con gente de Oxford, Cambridge o Berlín. Esto nos sitúa en primera línea a nivel de importancia, y pasará a formar parte de los libros de historia».
Explicó que lo más sorprendente de los últimos trabajos fue localizar los restos de una fortaleza que había sido destruida por un incendio, y que permitió descubrir algunas costumbres de cómo vivían los antiguos habitantes de esta construcción, que data del siglo XIII antes de Cristo. Además de distintas piezas de cerámica, el hallazgo más destacado es un sello cilíndrico -en el que aparecen hasta cuatro dioses mesopotámicos-, y que aporta datos sobre la existencia de altos funcionarios y la correspondencia que había entre ellos, «lo que nos indica que tenemos muy cerca un archivo histórico de textos de 1.300 años antes de Cristo», confesó Montero.
Además, y gracias a una prospección con un georradar (similar al que recientemente se utilizó para localizar la tumba de García Lorca) se concluyó que a los pies de la fortaleza existía una ciudad circular de 4.500 años de antigüedad, de la que se pudo conocer parte de su urbanismo, y la distribución de sus calles y casas. Montero cree que esta urbe es similar a la ciudad conocida como Mari, situada en una zona más al sur, y que ambas podían formar parte de un amplio reino. En el próximo viaje estudiarán esta conexión, así como otro yacimiento, que marca el cambio entre aldea a ciudad, y el inicio de la escritura.