Un joven de Valdoviño que no pudo viajar a Burgos de testigo a un juicio y tampoco declarar desde los tribunales de Ferrol por videoconferencia, multado con 200 euros
01 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Al ex soldado profesional Alejandro Serantes Varela no le está quedando una buena imagen de la Administración de Justicia. Ocurre que tiene que asistir a un juicio en Burgos en calidad de testigo de cargo por un robo cometido en el cuartel donde se encontraba destinado, pero diferentes contratiempos, entre ellos los problemas de la sala de videoconferencias de la sede judicial de Ferrol, se lo han impedido. ¿Respuesta? El titular del Juzgado de lo Penal 1 de la capital burgalesa le ha impuesto una multa de 200 euros por su incomparecencia.
¿Qué que me parece esto?, se pregunta. Alejandro, en su casa de Meirás donde vive, responde con una calificación que luego pide que no se publique, pero que cualquiera puede imaginarse.
Por eso en el Juzgado de lo Penal número 2, a quien corresponde resolver los exhortos y comunicaciones hacia el ex soldado procedentes del tribunal burgalés, están movimiento Roma con Santiago para que pueda declarar por videoconferencia este mes de noviembre. Y no es nada fácil porque los equipos de teletransmisión se encuentran en la sala de un juzgado de primera instancia que la usa para sus juicios ordinarios. Por tanto hay que ver si los días que está libre coinciden con los señalados en Burgos para la vista oral. Y, según las funcionarias encargadas de esta tarea, no es precisamente fácil.
Los hechos ocurrieron el 11 de junio del 2007 en la base militar de Castillo del Val, un complejo militar del Ejército de Tierra con varios regimientos. Alejandro, según ha explicado él mismo, se encontraba de guardia en una de las dependencias cuando se produjo un robo en las taquillas de varios soldados. «Yo no quiero denunciar a nadie en concreto», subraya.
Aunque él ya declaró que entregó la guardia al siguiente soldado al que le correspondía y también las llaves de la dependencia donde desaparecieron varios MP3 y videoconsolas. La investigación llegó hasta el segundo soldado, el que relevó a Alejandro, a quien acusa el Ministerio Fiscal de un delito de robo con fuerza.
El testimonio de Alejandro, por tanto, es importantísimo para aclarar lo sucedido y de ahí que el tribunal insista en que comparezca.
El ex soldado de Valdoviño reconoce que al menos en una ocasión la vista se suspendió porque él no acudió. «Pero yo estoy en paro y no tengo dinero para ir. Los del juzgado de Burgos me dijeron que me pagarían después las dietas. Yo les respondí que me adelantasen, pero ellos contestaron que no podía ser», comenta.
Así las cosas volvió a ser convocado en una segunda ocasión y Alejandro envió entonces una carta al juez de Burgos explicando su situación, que no se niega a colaborar con la justicia, pero que no tiene dinero para ir. «Pero ahora me dicen que esa carta no la recibieron», añade. Como no la envió con acuse de recibo, no tiene pruebas de que mandó tal carta.
Sin embargo, ha conseguido que pueda declarar por videoconferencia desde Ferrol. A Alejandro, no obstante, todo el embrollo en el que se ha visto metido le ha costado, por el momento, 200 euros de multa. Piensa que debería reconsiderarse a la vista de lo que cuenta.