El pie «lo es todo». Según la definición de Rocío Piñeiro, de Calzados Tojeiro, «es lo que soporta el peso corporal». Y aún más: los pies sirven para caminar, marchar, correr, bailar, saltar, trepar... La gran mayoría de los verbos de acción requieren del uso de esos grandes desconocidos. Eso se debe a que «la gente los cuida muy poco» a pesar de que «pueden conllevar muchas enfermedades y patologías del tronco corporal que la mayoría desconocen que vienen de los pies». Lo dice un podólogo, Juan Luis Carballo.
La reflexión es amplia, y rodeando a estas líneas pueden ver cuatro ejemplos del papel de los pies en el mundo. A veces, con unos buenos cuidados es suficiente. De eso saben un rato los especialistas. Otras veces requieren un esfuerzo añadido. Es el caso de los deportistas o los bailarines de ballet clásico, para los que, explica la profesora Marigel Fernández, «la posición del pie es antinatural y hay que trabajarla bien» porque, prosigue, «los dedos tienen que hacer un 30% de la fuerza del cuerpo y los tobillos otro 30%».
Pero aún hay más, y es que los pies, detalla el presidente del Club Montaña Ferrol, Xan Ramírez, «permiten chegar ao home a donde non chega ningún outro medio de transporte».