Las tiranteces en la dirección de la Cofradía de Pescadores de Ferrol no son, en absoluto, nada nuevo. De hecho, desde el 30 de enero hasta hoy -en menos de ocho meses- ha tenido tres mandos distintos.
Fue en esa fecha cuando Julio Videira renunció a su cargo como patrón mayor, al que había accedido tan solo medio año antes sucediendo en el mismo a Bernardo Bastida. La causa que argumentó fue, fundamentalmente, que el colectivo «desoye las líneas que marca la directiva».
Al abandonar también sus puestos la práctica totalidad de los integrantes de la junta general del pósito, hubo que convocar un proceso electoral nuevo. Por la normativa del sector, se trata de un trámite largo.
Durante ese tiempo y hasta el pasado 12 de junio las riendas del colectivo las tomó una comisión gestora provisional que ya fue encabezada por José Luis Estévez. Finalmente, presentó su candidatura como patrón mayor y resultó elegido por unanimidad. Videira había ganado, por contra, tras una votación muy reñida.
El colectivo, además, acaba de recibir el plan de viabilidad de la Xunta para enderezar sus maltrechas cifras, dado que ha acumulado una deuda de más de 580.000 euros en los últimos años, fundamentalmente, por impagos a las administraciones públicas. Ahora se están tratando de fraccionar esos abonos pendientes.