El acento extranjero sigue pasando desapercibido en el campus de Ferrol. A pesar de que el número de alumnos del plan Erasmus y de otros programas de intercambio no ha dejado de aumentar en los últimos años, su presencia en las escuelas y facultades de la ciudad todavía es anecdótica. Para muestra, un dato: de los trescientos estudiantes foráneos que recibe la Universidade da Coruña cada curso, apenas una veintena recalan en el campus local.
«En esta ciudad, los Erasmus somos tan pocos que nos conocemos todos», decía ayer Giuseppe Palermo, un italiano de 25 años que forma parte del contingente de extranjeros de este curso. Junto a él, el pasado mes de septiembre llegaron al campus otros doce estudiantes de Europa y Sudamérica, y a partir de febrero, está previsto que arriben trece más.
«De momento, son 23, lo que no es mucho para un campus como el de Ferrol. Lo ideal sería atraer a unos 75 o 100 alumnos extranjeros, pero mientras no dispongamos de la residencia universitaria estamos de brazos atados; así no podemos competir», apuntaba ayer Luis Barral a las puertas del Jofre, donde tuvo lugar el acto de bienvenida a los estudiantes foráneos.
En el teatro ferrolano hicieron también de anfitriones la concejala de Cultura, Mercedes Carbajales, y el alcalde de la ciudad, Vicente Irisarri, cuya presencia fue aprovechada por Barral para preguntarle por el proyecto de la residencia. «Me dijo que el Concello está haciendo todo lo posible para acelerar los trámites y que es probable que antes de fin de año se firme el convenio del Sánchez de Aguilera con Defensa», apuntó el vicerrector tras el acto.
Una vez se rubrique ese acuerdo, el Ayuntamiento podrá ceder a la Universidad tres pabellones de la antigua parcela militar para poner en pie su residencia. Y ya de paso, fortalecer el acento extranjero del campus.