Una ciudad muy bien anclada

Ana de Antonio

FERROL

Que Ferrol es una ciudad de mar no se le escapa a nadie. Pero quizá sí se escapen los cientos de símbolos que aparecen en cada rincón de una urbe entregada a los barcos. Merece la pena frenar un poco el paso y echar un ojo a las múltiples anclas que decoran las calles. El fotógrafo Marcos Creo lo ha hecho para ustedes.

Son elementos que, quieran o no, están unidos a nuestras calles. Y si su principal labor es permitir a un barco fijar su posición en el mar y sujetar la nave, lo cierto es que en suelo ferrolano lo que han conseguido es anclar la ciudad a lo que hay al otro lado del muro, la vida del mar. De todos los tamaños, unas en céntricas plazas como la de Amboage, otras a la entrada de instituciones como la de Navantia o fundidas con la pared que lleva al museo naval de Herrerías, es innegable que estas áncoras se han convertido en una pieza más del mobiliario urbano.

Las instantáneas tomadas por el fotógrafo son una muestra de la riqueza que ofrece una ciudad imposible de entender sin antes prestar atención a su alma marinera.