El próximo mes cumple un año desde su apertura la cafetería Corchea, ubicada en primera línea del frente abierto hace siete años cuando se decidió agujerear la plaza de España. Quizás es por esto que su propietaria, Isabel Abalo, se muestra optimista sobre el futuro de la zona. «Vinieron a poner las vallas, imagino que se pondrán a ello», señala. Algo por lo que dice estar dispuesta a sufrir los inconvenientes de la intervención siempre que sea rápida.
Abrió «apostando a que la terminarían en verano», y empieza ahora a ver las consecuencias de los retrasos. «No se dan cuenta del daño que nos hacen», señala, y denuncia que «en verano y en Semana Santa, parece que quisieran que la gente no viniera por aquí», pues critica que en ningún caso las campañas municipales promocionaron la zona. Incluso recuerda que la concejala de Festas había anunciado la posibilidad de realizar algún concierto en la plaza, «pero aún estoy esperando», concluye.