Siete horas arrinconando al PSOE

L.A.N.

FERROL

Ni el partido de fútbol más largo de la historia es comparable al que anteayer jugaron oposición y gobierno en el pleno de fin de mes. Las siete horas y cuarto que duró la sesión no cundieron lo suficiente. Descontando críticas, defensas y algún que otro insulto y descalificación personal, lo más trascendental que consiguieron los 25 concejales ha sido posponer la finalización de la plaza de España.

Falló en la gestión de los tiempos el árbitro, pero su condición de llevar puesta la camiseta de uno de los equipos le restaba autoridad ante sus oponentes y no tardaron en llegar las faltas. Y fue el nacionalista Xoán Xosé Pita el que lanzó la primera patada a la espinilla del alcalde: «É vostede un tramposo», y luego corrigió con que «está faltando asiduamente á verdade». A lo que siguió la teoría de la «perversidade» de IU o referencias a la «falta de intelixencia política» del alcalde. Se debatía el pliego de la plaza de España, y el PSOE mantuvo las posiciones parapetado ante la portería durante casi dos horas.

Retirada la propuesta, la ordenanza de inspecciones de edificios fue la nueva arma arrojadiza de los partidos contra el gobierno. Y aparcada esta, llegó la distensión y la oposición aflojó el asedio.

Pero fue en los minutos finales, y superada la prórroga de medianoche, cuando volvió a caldearse el ambiente. Sin público en la grada, el PP tiró el balón a puerta con una moción suya sobre el tren al puerto exterior. Fue entonces cuando Irisarri amenazó a Rey Varela con enseñarle el registro de llamadas del teléfono para llamarle «mentiroso» tras acusarle de no haber hablado con el Puerto sobre el tren a Caneliñas.

Dos horas después finalizó la sesión con empate técnico: la oposición logró retirar dos puntos «importantes» y el gobierno aprobó otra veintena.