La falta de pasajeros hace que las rutas por la ría concluyan antes de tiempo
12 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La lancha de Mugardos parece haber tocado fondo. De forma casi definitiva. Tras ser un transporte público más entre ambas márgenes de la ría y trasladar a numerosos trabajadores y estudiantes, la embarcación comenzó su declive en los ochenta, con un puente de As Pías que ejercía su misión y el auge del automóvil.
Fue a partir de ese momento cuando comenzó a convertirse en un medio más turístico que otra cosa. Pero también en ese terreno fue cayendo, poco a poco, en picado. Hasta tal punto que el 30 de septiembre del 2002 dejó de funcionar de forma regular durante todo el año para pasar a un formato esporádico que se activa solo en verano y, ocasionalmente, durante la Semana Santa.
Y ahora, casi ni eso. ¿El motivo? Es claro. Navega vacía. La falta de pasajeros le está provocando una prolongada agonía. Hasta tal punto que, este estío, dejará de funcionar antes de tiempo. Así lo confirmó ayer el empresario Francisco Fernández Cabana, propietario de las embarcaciones que hacen nueve trayectos al día desde Ferrol y otros tantos desde Mugardos. Comenzó el 1 de julio y estaba previsto que concluyese el 15 de este mes. Echará el candado a sus viajes regulares un par de días antes. Mañana finaliza su servicio.
Las cifras son demoledoras. La temporada comenzó poniendo en servicio el Rías Altas Uno, con capacidad para 150 pasajeros. Ofertaba, de este modo, 2.700 plazas al día sumando todos los viajes, tanto las salidas de la ciudad como desde Mugardos. ¿Cuál ha sido la media de uso? Según Fernández Cabana, «entre cuarenta y cincuenta personas por jornada». Muchos trayectos se hacen «sin nadie, solo porque hay que hacerlos para cruzar la ría y recoger a quien pueda haber en el otro lado, si es que hay alguien». Julio, relata, fue «malo». Agosto, «regular» y septiembre «fatal».
La escasez de viajeros ya provocó que a comienzos de agosto el empresario decidiese dedicar a ese servicio otra lancha. La Teide II, con 80 plazas, parecía más adecuada para la escasa demanda. Aún así, también navegó solo con su tripulación en muchas ocasiones. Mientras otras opciones como los cruceros por la ría y, sobre todo, esas rutas nocturna con cena incluida promovidas por el Concello durante los fines de semana sí han resultado bien, la línea regular Ferrol-Mugardos se sigue hundiendo.
¿Hay alguna receta? Para Fernández Cabana solo es viable que el asunto resulte más atractivo con una rebaja en el precio del billete. Hoy, cada usuario paga tres euros por la ida y otros tantos por la vuelta. Seis en total. El empresario alerta, no obstante, de que él no puede asumir descuento alguno por el hecho de que «así no nos daría ya ni para mantenimiento».
Apela a la necesidad de que «sean las administraciones públicas las que colaboren, porque parece que aquí a todo el mundo le gusta la lancha, gusta mucho verla, pero subir no se sube nadie». De esa cooperación pública hace ya siete años que se habla, pero no se ha concretado más que con apoyos esporádicos. La lancha, así, espera algún tipo de respiración asistida para, al menos, seguir viva.