El edificio de Ucha en Amboage resistió temperaturas de hasta 300 grados durante el incendio

X.?V.?G.

FERROL

Rodolfo Ucha acertó al construir con hormigón la estructura del edificio 182-184 de la calle María. La presencia de ese material evitó que el inmueble sufriese daños graves durante el incendio que calcinó las plantas tercera y cuarta la noche del pasado miércoles. Ya en el primer momento los arquitectos municipales señalaron que el edificio se había salvado de sufrir «daños estructurales» gracias al hormigón armado, que solo comienza a deteriorarse con rapidez cuando se ve expuesto a temperaturas de 380 grados centígrados o superiores durante períodos de tiempo prolongados. Aunque no se llegó a tanto, en el edificio de Ucha se alcanzaron temperaturas importantes. Según las primeras estimaciones de los bomberos de Ferrol, el fuego superó los 250 grados centígrados y pudo alcanzar los 300. Es una temperatura alta, pero no exagerada en un incendio urbano, más que suficiente para afectar seriamente a elementos de aluminio, por ejemplo. Aunque habrá que esperar a las conclusiones de la policía científica, que estimará la temperatura mediante diversas pruebas, el cálculo de los bomberos parece apropiado en vista de la destrucción que se apreciaba a simple vista en los pisos tercero y cuarto del inmueble, donde el mobiliario acabó prácticamente reducido a cenizas y las tuberías reventaron por el calor.

Esas dos plantas superiores precisarán aún largas reparaciones antes de que vuelvan a ser habitables. Sus inquilinos se trasladaron a casas de familiares en las que permanecen.

Las dos primeras plantas están en condiciones sensiblemente mejores, aunque sus inquilinos las han tenido que someter durante los últimos días a prolongadas tareas de limpieza para eliminar el agua y las cenizas procedentes de las plantas más elevadas.