Las embarcaciones que realizan esta actividad llenan las plazas en cada viaje
08 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Luis Porcel, monitor de vela desde hace 13 años, fue el instructor que se encargó ayer de hacer los cinco viajes de bautismo de mar. Y es que Spinnaker es, a fin de cuentas, una feria náutica y por ello las actividades sobre el mar no podían faltar. En el viaje de las 19.00 horas la embarcación de vela va completa. Los pequeños de seis años Pepe Couto y Carlos López, Cristina Froján, María López, Ana Graña y Alberto López son los pasajeros para el paseo de iniciación.
Mientras los viajeros se montan en la embarcación en la que harán un recorrido por la ría, la megafonía del evento anuncia que el famoso delfín Gaspar, que habita las rías altas, decidió apuntarse también a Spinnaker, y desde el jueves pasea por las aguas ferrolanas. «Vamos a ver si vemos al delfín», comenta Luis a los pasajeros de su embarcación, mientras les ayuda a montar.
Ya con el barco en marcha, el monitor comienza a dar órdenes a su ayudante, Álvaro Varela, un alumno de la escuela náutica. Mientras, los más pequeños, Alberto y Pepe observan maravillados el paisaje del puerto de Ferrol que comienza a alejarse. Luis bromea con los niños, mientras le propone a Ana, antigua alumna de la escuela, que coja el timón para que recupere lo que aprendió.
Cuando el barco se acerca a A Graña, la embarcación comienza a escorar debido al fuerte viento, lo cual, según explica Luis para tranquilizar a Cristina, María y los más pequeños, es muy normal por la zona. «Tranquilos que la embarcación no puede volcar», asegura el monitor.
Tras esa afirmación todos parecen sentirse más tranquilos. Carlos, mientras el barco escora, toca el mar con la mano y busca ansioso a Gaspar entre las aguas de la ría. Sin embargo, a Pepe, según avanza el tiempo, le va gustando menos el paseo.
El viaje de iniciación suele llegar hasta la boca de la ría, y dar la vuelta entre los castillos, pero debido a la dirección del viento, Luis desaconseja la idea y al llegar a A Graña, da media vuelta para volver a puerto. Mientras la embarcación llega a su destino, Carlos asegura que repetirá otra vez, «pero en mar abierto».
El viaje toca su fin a las 20.00 horas, pero el delfín Gaspar no acudió a la cita, algo que decepcionó a todos los pasajeros de la expedición.