Un prodigio frente al mar de Ferrol

FERROL

El dique construido en el Arsenal a finales del XIX, que asombró a la España de su tiempo al funcionar con independencia de las mareas, sigue hoy a pleno rendimiento

26 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En 1999 se cumplían los 120 años de la construcción del Dique de la Campana, el prodigio de la ingeniería diseñado por Andrés Avelino Comerma. Prodigio, y cabe decirlo en voz bien alta, sin temor a caer en la hipérbole, porque así fue considerada en su tiempo una instalación que funcionaba, mediante un primer barco-puerta que hacía de barrera frente al mar, con independencia de las mareas. Y también porque, al igual que al cumplir 120 años, hoy sigue a pleno rendimiento, cuando suma 130.

En septiembre de 1999, el Concello de Ferrol le rendía homenaje al dique, y con él a su creador. A una figura excepcional, que como apuntaba el entonces alcalde de la ciudad, Xaime Bello, «prestou relevantes servizos á Mariña e á cultura ferrolá, coas innumerables conferencias dadas no Ateneo, Centro de Cultura, Cámara de Comercio, Hospicio, Asociación de Dependentes e escolas públicas, e doando material científico e libros á Escola de Artes e Oficios».

Bello, el almirante y Borreiros

También el entonces almirante jefe de la Zona Marítima del Cantábrico, Rafael de Morales, destacaba la importancia de la figura de Comerma y de su imperecedero legado: «Este dique centenario -señalaba el marino- es un hito en la historia de la ingeniería hidráulica, y muestra el valor de una obra bien hecha, fruto de la investigación paciente y del trabajo en equipo, como sucedió en las antiguas catedrales, en las que no solo hemos de reconocer el genio que las ideó, sino a la multitud de seres anónimos que supieron someter sus personalismos para dejar una huella indeleble en la civilización». «É bo que todos contribuamos á recuperación da memoria colectiva», señalaba, por su parte, el concejal de Cultura, Bonifacio Borreiros, tras una ceremonia en la que se hizo entrega de un ramo de flores a los descendientes del ingeniero y en el que se distribuyó, además, un estudio sobre Comerma y su obra elaborado por el historiador y profesor Guillermo Llorca Freire.

También por aquellas fechas, la historiadora Esperanza Piñeiro de San Miguel, otra de las grandes expertas en la figura de Comerma, recordaba que la construcción del dique «despertó una ingente expectación en su época, motivada en buena parte por el hecho de que eran muchos quienes dudaban que el dique llegase a funcionar y temían que se produjese una catástrofe».

El matemático Luis Puig, bisnieto de Comerma, comentaba que el constructor del dique «no solo era ingeniero; también farmacéutico y marino; hablaba siete idiomas, incluido el esperanto; conocía toda Europa y hasta llegó a diseñar un túnel que hubiese unido África con Europa, planteando una idea que hoy está volviendo a revisarse». Había sido también Comerma, recordaba su bisnieto, autor de libros como un Tratado de Construcción Naval que «sigue siendo citado en tesis doctorales», y de monografías como la que les dedicó a las fortalezas medievales de Nogueirosa, Moeche y Narahío, todas ellas vinculadas a la Casa de Andrade. Entre otras condecoraciones, Comerma poseía, por cierto, entre otras, la Legión de Honor francesa, que el país vecino le concedió por sus estudios sobre la electricidad.

Estos días, Luis Puig volvía a recordar la importancia de la figura de su bisabuelo, autor -remarcaba-, de la «más importante obra hidráulica de la España del siglo XIX».

El hecho de que el dique de la Campana siga siendo usado hoy, señala el matemático ferrolano, da buena muestra de la importancia del trabajo de Comerma, que incluso en su propio tiempo tuvo que enfrentarse a duras incomprensiones, hasta el extremo de que en algún momento «estuvieron a punto de retirarlo de la dirección del proyecto».