Una ciudad cargada de historia

Ana Sequeiro

FERROL

Las rutas guiadas que oferta el Ayuntamiento por la urbe naval son una manera de que visitantes y vecinos conozcan una versión tradicional y diferente de Ferrol

12 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Cuando vamos a otra ciudad intentamos ir a los museos y conocerla bien. Sin embargo, en tu propia ciudad no visitas casi nada», asegura Maribel Neira, vecina de Ferrol. Sin duda, la ciudad tiene una gran historia y sus monumentos son variados. Muchos turistas se han paseado por las calles conociendo su arquitectura y su historia, pero los lugareños a veces ignoran su localidad.

Por ello, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una serie de visitas guiadas. Pensadas no solo para los visitantes, si no también para la gente de la ciudad. Con esta iniciativa se pueden conocer a fondo monumentos como el castillo de San Felipe, que data del siglo XVI, o el Arsenal militar, del XVIII. Dos lugares con mucha historia y que han marcado la vida de la ciudad de siglo en siglo.

La guía turística que hace todos los trayectos programados por el Ayuntamiento, Isabel Díaz-Robles, cuenta paso a paso los misterios de la historia de Ferrol y la comarca. Tal y como cuenta Isabel, el castillo fue construido con una clara intención: defender Ferrol de los enemigos. Junto con las fortalezas de La Palma y San Cristóbal, ya desaparecida, se cumplía perfectamente la misión. Hoy en día es un gran mirador hacia la ría y su estrecha boca, y una forma de asomar la vista al pasado.

Las características orográficas de la localidad inspiraron, más tarde, a los pensadores de los primeros Borbones, que decidieron instalar en la ciudad una base naval que tuviera la capacidad de defender todo el tercio norte del país. El Arsenal todavía conserva la magnificencia de la época de la Ilustración. La sala de armas con su escalera señorial de doble vía, el pasamanos forjado en hierro a mano con las iniciales del rey Carlos III y el dique de limpieza de cascos de barcos impresionan a muchos.

Pero el Arsenal, con el paso del tiempo, también ha crecido. Un banco, un pequeño parque para los niños, residencias de militares, un bar, un servicio de bomberos o un generador de electricidad son algunas de las cosas modernas de la base de infantería de marina, que hace posible que muchos militares destinados a la ciudad dispongan de unos servicios dentro de las murallas.

«Lo que más me ha llamado la atención es lo grande que es. Es una ciudad a parte», asegura José Carlos de La Paz, un madrileño de Cobeña que está pasando sus vacaciones en la comarca y que ayer visitó el Arsenal con la guía. «El dique, la casa de armas, las fragatas. Es todo bastante impresionante», añade.