Es la tercera vez que celebran una gala para reconocer la labor socioeducativa de los agentes sociales de la comarca de Ferrol. Y es también la tercera vez que los padres de los alumnos del colegio cedeirés Nicolás del Río deciden aplaudir públicamente el empeño de aquellos que creen en lo que hacen cada día. Lo hicieron en la tarde de ayer, en el auditorio municipal de Cedeira, y lo que pretendía la asociación de padres del centro escolar era dar a conocer los nombres merecedores de los galardones de este año. Así, junto a un nutrido público en el que no faltaron padres de alumnos, profesores, vecinos de la comarca y políticos -entre ellos el alcalde de As Pontes, Valentín Formoso-, el Anpa Picapeixe entregó seis grabados que reproducen el emblema de la entidad, una obra del artista cedeirés Daniel Pérez García.
Así, en la modalidad de trayectoria socioeducativa, los padres de alumnos estimaron que debía ser La Voz de Galicia, por su suplemento La Voz de la Escuela, quien recibiera uno de los galardones. Fue Miguel Ángel Souto, delegado de La Voz en Ferrol, quien recogió el premio, y es que leer estas páginas «se ha convertido en un hábito entre los estudiantes», según palabras de Diego Rodríguez, presidente de Picapeixe. Cada lunes, explica, los alumnos de entre diez y doce años dedican un tiempo a repasar y comentar las noticias recogidas en La Voz de la Escuela. Por ello, y por sus 27 años de trayectoria y contribución a la comunidad educativa, los padres de alumnos entregaron ayer un galardón al suplemento de La Voz.
El proyecto Ao Noroeste do Noroeste, de Rafael López, profesor en el Nicolás del Río, obtuvo el galardón en la modalidad de blogs socioeducativos. En esta ocasión, el APA reconoce el esfuerzo por «acercar a la comunidad educativa la riqueza de la biodiversidad del entorno», según el presidente de la entidad. Para el profesor, el galardón fue para un importante «estímulo para seguir trabajando. Recibir este reconocimiento es una sorpresa y un honor». También fue premiado el apoyo prestado a los inmigrantes por la parroquia de San Xosé Obreiro de Narón. Juan Calvo, uno de los voluntarios del programa de integración, admitió su sorpresa al conocer que serían galardonados y entendió que «suelen ser otros, más que uno mismo, quienes más valoran este tipo de esfuerzos». También se premió la apuesta de la iglesia Val de Xestoso de Monfero por mejorar la vida de quienes viven en el mundo rural, «hay pocas personas que puedan ayudarles», explicaba Tomás Maroño, del consejo de ancianos de Xestoso. Por ello, llevan a cabo varios talleres. «Todo lo que sea progreso me parece bien», decía ayer tras recoger el galardón, «y en la zona rural es necesario». Por último, fueron dos los proyectos socioeducativos reconocidos por la APA. Por un lado, la Casa do Mel, para cuyo responsable y miembro de la Asociación Galega de Apicultura, Manuel Ferreira, el galardón significó «un impulso para seguir trabajando». En su opinión, el premio otorgado por Picapeixe «supone un doble reconocimiento: a nuestra labor pero también a otras entidades que trabajan sin ánimo de lucro, algo muy importante puesto que todo el mundo sabe que estas asociaciones tienen muy pocos recursos». Por otro, el plan de acercamento á realidade del colegio La Salle de Ferrol.
Con apenas doce años, el Mago Fiz consiguió que el público de la III edición de la Gala Picapepixe quedara atónito ante su destreza con la magia. Juegos con cuerdas y artes cómicas es lo que ofreció un niño que se inició en este mundo después de que su tío le regalara el legendario Magia Borrás. Aunque disfruta mucho con actuaciones como la de ayer -y acumula ya varias-, este pequeño naronés sueña con convertirse en médico.