La orquesta SonDeSeu ofrece un concierto en el Pazo da Cultura.
14 may 2009 . Actualizado a las 19:44 h.SonDeSeu, la primera y única orquesta folk de Galicia y España, nació en el 2002 en el seno del Conservatorio de Música Tradicional de Vigo. Al año siguiente enamoró al público que se dio cita en la vigésimo quinta edición del Festival de Ortigueira, donde se hizo con título de banda revelación. Y hoy por hoy, tras la grabación de dos discos y la continua renovación de su repertorio, los 35 músicos de esta singular formación siguen dando guerra allá por donde pasan.
Quienes quieran descubrir a qué suena SonDeSeu no tienen más que acercarse este domingo al Pazo de Cultura de Narón. Allí, coincidiendo con la celebración del Día das Letras Galegas, la orquesta ofrecerá un concierto de puro sabor autóctono. Interpretará piezas de Mar de Vigo , su primer disco ( A pequerrecha , Liñares y Maurus , entre otros); también algunos de Trastempo , su segundo trabajo ( Alén , A camposa y O Cantar que nunca acaba ); y hasta deleitará al público con tres temas nuevos ( O galeo de Leirado , A espadela de Penosiño y A gaita de Melchor ) que la formación prevé incluir en su próximo disco, que saldrá a la luz entre este año y el que viene.
Además, el público de Narón está de suerte, porque el concierto que ofrecerá la formación el domingo sonará sin apenas vatios ni cables de por medio. «A calidade do son é mellor cando a música que chega aos oídos do público sae directamente do instrumento e non dun altavoz, e como no Pazo da Cultura a acústica é boa, imos aproveitala para facer un concerto semiacústico», explica Juanma Cigueiro, agente de la orquesta y secretario de la Fundación SonDeSeu.
Con ocho secciones diferentes (arpas, violines, percusión, zanfona, bajo, gaitas, requintas y panderetas/voces), la música de esta orquesta suena diferente. En primer lugar, por su singular combinación de instrumentos, y en segundo lugar, porque la mayoría de ellos han sido fabricados de forma artesanal en la Escola de Artes e Oficios de Vigo.
Además, su impresionante puesta en escena -con 35 músicos sobre el escenario-siempre estremece. «É moi enerxizante», resume Cigueiro.