El obispo de Mondoñedo-Ferrol, Manuel Sánchez Monge, ha difundido una carta pastoral en la que exige que las primeras comuniones se alejen de la espiral consumista en la que está inmersa.
«En torno a la celebración de las primeras comuniones -dice Sánchez Monge en su carta, cuyo texto íntegro puede consultarse en la web diocesana: www.mondonedoferrol.org- existe con frecuencia un negocio económico que las convierte en una carga social. Se trata de elementos añadidos con el tiempo y la costumbre que distan muchas veces del mesaje evangélico y sus consecuencias. Debemos, por tanto -apunta el obispo-, alertar a la comunidad cristiana en general, y a los padres y catequistas en particular, para que no caigan en las redes del consumismo y se recupere la autenticidad y sencillez evangélicas de estas celebraciones».
Sánchez Monge remarca que «nada impide que la celebracion de la primera comunión sea una fiesta», ya que es evidente que ese día ha de ser gozoso y festivo». Pero pide «evitar extremos y cosas superfluas». Por ejemplo, comenta, «en la celebración litúrgica no es bueno que haya cosas espectaculares que la hagan demasiado lejana de lo que luego será la Eucaristía dominical», y «habrá de evitarse, en lo posible, el movimiento de fotos y de vídeos, la teatralidad de las ceremonias...». Sánchez Monge quiere que la primera comunión sea «una fiesta, pero una fiesta de fe».
«Necesidades urgentes»
Sánchez Monge propone que «como gesto de caridad y cercanía a los más desfavorecidos», en las misas con primeras comuniones se lleve a cabo «una colecta». Lo recaudado «se entregará a Cáritas para que pueda atender las necesidades más urgentes».
«En este momento de fuerte crisis económica -insiste el obispo- pido a los padres (de niños que van a hacer su primera comunión), con humildad pero con firmeza, que no caigan en la espiral consumista.».
«El excesivo lujo en la comidad y en los trajes, los regalos muy caros, los gastos desorbitados que incluso las familias necesitadas se ven obligados a hacer para no ser menos que los demás -clama Sánchez Monge- van en contra de lo que la Eucaristía representa».