Las estancias recién recuperadas conviven con aquellas que aún están en estado ruinoso. El proyecto de la Xunta se nota en el monasterio naronés, pero sabe a poco
03 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.¡Quién lo ha visto y quién lo ve! El monasterio de San Martiño de Xuvia, en O Couto, reabrió el pasado fin de semana con un aspecto renovado tras la finalización de las obras de rehabilitación de la Consellería de Cultura. Las estancias con mayor peligro de derrumbe fueron las recuperadas por la Xunta, sin embargo, queda mucho cenobio en mal estado en el que, de momento, no se ha actuado. Así, el pulcro aspecto que luce ahora la sacristía contrasta con el ruinoso estado de habitaciones anexas, a las que el dinero autonómico no llegó.
En el interior del cenobio, se obró en el despacho parroquial, la sacristía y el templo. Atrás quedaron las vigas quebradas, el moho y las humedades y un suelo inestable. La Consellería de Cultura renovó los techos, puso firmes nuevos, de madera o granito, según la estancia, actuó sobre las paredes, dejando a la luz los muros pétreos siempre que fue posible. Ahora es factible asomarse por los ventanales y disfrutar de las vistas del cenobio.
A mayores, se habilitó un pequeño armario y un aseo. «Algo que no teníamos hasta el momento, había agua corriente pero no un servicio», explicó el párroco, Benito Méndez.
En la iglesia se produjo un importante cambio. Afecta al presbiterio. El presidente de la asociación de vecinos de O Couto, Anselmo Beceiro, y el párroco explican que se rebajó el nivel del ábside principal, ya que se encontraba a una altura superior a la original. «En el siglo XVIII se colocó un retablo que venía de la iglesia de San Fernando, en Ferrol, y para que ocupase todo el ábside se rellenó mediante una especie de plataforma. Ahí se quedó pese a que el retablo se quitó luego», comentó el párroco de O Couto.
En fases posteriores, se pretende hacer lo mismo con el resto del templo, pues al parecer el suelo de la iglesia tiene más altura que en sus orígenes.
Las mejoras se notan por dentro y por fuera. En los exteriores, los operarios de la consellería actuaron sobre la fachada norte del monasterio, que es la anexa al cementerio. Dos arcos fueron reconstruidos con elementos nuevos de cantería.
Más arreglos. En el campanario, acondicionamiento de un firme de grava alrededor del cenobio, pintado de ocre del muro posterior del camposanto... Sí, se avanzó en la recuperación del monasterio, con una inversión de 171.966 euros, pero sabe a poco. Aún son muchas las estancias, de gran belleza arquitectónica y patrimonial, que yacen escondidas entre escombros y muebles viejos, a la espera de que la Xunta, la nueva, la anterior o la que esté por venir en un futuro, decida sacarlas a la luz.