Poniéndose las botas. Así, dándole al diente, y sin soltar un céntimo, pasaron ayer buena parte de la mañana los alumnos del campus de Ferrol . Mientras en la puerta del comedor universitario un encerado intentaba atraer a los estudiantes con un menú que incluía espaguetis a la carbonara y otras exquisiteces, justo enfrente tres típicas abuelas gallegas se ocuparon de hacerle la competencia repartiendo tortillas gratis a diestro y siniestro. Una, dos, tres, cuatro, cinco... ¡Y así hasta trescientas! ¿Que por qué se les dio por ahí?, se preguntarán ustedes. Pues porque Marisa , Antonia y María -que así es como se llaman estas tres «avoíñas» que ayer se dejaron caer por el campus- forman parte del llamado Escuadrón Come Neniño de la campaña Vivamos coma galegos de Gadis, y cuya misión consiste, por si no lo saben, en recorrerse todos los campus de Galicia para que « ninjún universitario pase fame», según me explicaron ayer las tres. Las abuelas ya visitaron las escuelas y facultades de A Coruña, Santiago y Lugo; ayer estuvieron en Ferrol; y próximamente pondrán rumbo a Ourense y Pontevedra.
«Come, neniño, come, que se non o fas che van caer os pantalóns». Fue lo que le soltó ayer tan campante, y a voz en grito, una de las tres abueliñas a un estudiante cuando fue a por su táper de tortilla. Y es que a estas tres mujeres no hay quien las gane a desparpajo. Tienen tablas y eso se les nota en la puesta en escena. Porque Antonia, Marisa y María forman parte del grupo de teatro A Retranca de Arteixo , y ayer, como buenas actrices que son, se metieron de lleno en su papel de abuelas entrañables, retranqueiras y preocupadas por que los nietos se alimenten bien. Desde el «come, neniño, come, que estás moi deljado » hasta el «aliméntate con produtos naturais e non comas porcalladas», las tres abuelas no dejaron de animar a los estudiantes a que cataran las tortillas, que fueron preparadas, todo hay que decirlo, por la empresa de cátering Ricosme de A Coruña. Su gerente, Manolo Mejuto , que ayer también estuvo en el campus, me explicó que las tortillas se prepararon exclusivamente con productos naturales. «No llevan más que patatas, huevo pausterizado, porque así lo exige la normativa, sal y aceite». Vamos, lo que se dice una tortilla de toda la vida.
El grito de guerra. Y, por supuesto, en esta visita del Escuadrón Come Neniño también se pudo escuchar, varias veces y con distinta fuerza e intensidad, el grito de guerra que ha dado notoriedad a la campaña publicitaria de Gadisa. Nos referimos, claro, está al famoso ¡Vivamos como galegos! , que Antonia, Marisa y María hicieron entonar a los estudiantes una y otra vez, con los brazos en alto, para que no decayese el ánimo. Yo, como andaba por allí, no me pude resistir. Acepté gustosa un táper y me lo llevé a la redacción. La tortilla estaba riquísima. Pero no tanto como la de mi abuela.