Treinta y seis millones de viajes

FERROL

El tramo de la AP-9 entre Fene y Ferrol acaba de cumplir cinco años, los kilómetros recorridos por sus usuarios bastan para ir y volver otras tantas veces hasta la Luna

12 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

36,5 millones de viajes de 9,1 kilómetros. Es casi suficiente para ir y volver a la Luna cinco veces (está a 384.000.000 kilómetros de la Tierra). Esa es la distancia total que han recorrido todos los automóviles que emplearon el tramo de la AP-9 de Fene a Ferrol en el último lustro. Fue el último trecho de la autopista en ser inaugurado, el 15 de diciembre del 2003, y puso fin al aislamiento por tierra que padeció la cabecera de comarca durante años. En 1992, todas las ciudades atlánticas estaban conectadas a la AP-9, antigua A-9. Todas menos Ferrol, a donde tardó otros once años en llegar.

Pero el parto de la infraestructura, que en la actualidad es uno de los principales motores de desarrollo económico de la ciudad, fue muy complicado. El tramo tiene una longitud de apenas 9.100 metros. Cada uno de ellos costó 12.912 euros, casi cinco veces más que la inversión habitual en otros trechos: 5.100 euros. Fue necesario trabajar durante 35 meses para rematar las obras. Así, la autopista avanzó a solo 8,5 metros por día, incluidos los festivos.

El elevado coste y la tardanza de las obras tienen su explicación en gran parte en lo complejo del trazado. El 26,7% de esos 9,1 kilómetros discurren por viaductos. Incluido el gran puente sobre la ría de Ferrol, que discurre en paralelo al de As Pías. Otro 11,3% del vial discurre bajo tierra, por el túnel de O Sartego, el más largo de la autopista.

Tramo y burocracia lentos

La complejidad del trazado también lo han convertido en el tramo más lento de toda la AP-9, a causa precisamente de los riesgos añadidos por infraestructuras como túneles y viaductos a la circulación de vehículos.

Pero para lenta la Administración, responsable, junto con la complejidad del trazado, de los retrasos. El Ministerio de Fomento ordenó redactar el estudio informativo para el vial Fene-Ferrol el 10 de diciembre de 1991. Avanzó a cámara lenta y la declaración de impacto ambiental tardó cuatro años.

Pero entonces llegó el Discoverer Enterprise , voló el puente de As Pías y, en un ambiente de revuelta civil por los monumentales atascos de Fene, el Gobierno decidió actuar. Incluyó en sus presupuestos el proyecto del trazado y declarar su exención del peaje. El entonces ministro de Fomento, Rafael Arias Salgado, anunció que la obra estaría lista en el 2000. Erró en tres años.

En aquellos tiempos, Fene permanecía intransitable. Cerca de 22.000 vehículos cruzaban a diario la localidad, preparada solo con una vía de doble dirección y un carril por sentido para franquear el paso a la marabunta. Los feneses incluso recibieron mensajes de solidaridad de Pontedeume, localidad también muy acostumbrada a los atascos.

Aquello ocurría desde antes del Discoverer , ya que la AP-9 desembocó en Fene en 1999. A ese aterrizaje siguieron más de cuatro años de colapsos de tráfico interminables.

Pero todo pasó. Tras la apertura del trecho hasta Ferrol, el tiempo de viaje medio entre ambos concellos pasó de 25 a 5,5 minutos, la circulación por las calles fenesas se redujo a la mitad y el crecimiento económico de esa localidad, Narón y la cabecera de comarca recibió un apoyo fundamental al reducirse los costes del transporte por tierra de forma significativa.

En la actualidad, cerca de 24.000 conductores usan la infraestructura a diario, pagando el peaje de rigor, claro.