Ayer por la mañana no se hablaba de otra cosa en Pontedeume. En la calle, en el mercado, en el feirón... Los vecinos se interrogaban mutuamente: «¿Tú sentiste la explosión?». «Algunos decían que podía ser un trueno, pero fue más mucho más corto», relataba en un corrillo una vecina a otras cuatro eumesas. «¡Qué barbaridad!», comentaba otra al pasar delante de la casa. Pero en general, un sentimiento común: «Menos mal que non pasou nada». Mercedes Vázquez Piñeiro tardará mucho en poder olvidar el tremendo susto. Vive en el número 5 de la Rúa do Picho desde que nació, hace casi 70 años, y a esa hora ya estaba despierta, lo que no impidió que el susto la llevase al centro de salud: «Tuve que ir a mirar la tensión». «Pensé que era una bomba», fue su primer pensamiento. Al asomarse vio al resto del vecindario en las ventanas y «mucho humo». «Aún tengo el susto en el cuerpo», concluyó. Los cuerpos de seguridad intentaban localizar ayer al propietario del inmueble, residente en Lugo, para informarle de lo sucedido.