En dos años, la delegación de la Cruz Roja de Ferrol ha duplicado el número de usuarios del servicio de teleasistencia domiciliaria, una iniciativa que se incluye en el programa de Intervención Social con las personas mayores puesto en marcha por la institución. A finales de febrero, la sede ferrolana contaba con un total de 206 usuarios, 106 más que en 2007. Los datos muestran que la tendencia es ascendente, pues en 2006 la Cruz Roja contaba con apenas 65 usuarios. El pasado año cerró con 210. Uno de los motivos por los que el número de beneficiarios de la teleasistencia ha aumentado en los últimos años se encuentra en que en el 2008 la entidad comenzó a prestar el servicio para Vicepresidencia con motivo de la puesta en marcha de la ley de dependencia. Por otro lado, el organismo trabaja desde hace tiempo con el Ayuntamiento de Ferrol a través de un convenio. A los usuarios procedentes de las administraciones públicas se suman otros particulares que «poco a poco van conociendo el servicio que prestamos», asegura Mónica Villares, trabajadora social en la Cruz Roja de Ferrol y responsable del programa. Además, cada vez son más las personas mayores que viven solas en la comarca. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 25% de la población ferrolana tiene más de 65 años. Ellas son mayoría Casi el 90% de los usuarios del servicio de teleasistencia a domicilio son mujeres, un colectivo que suman 185. De los 206 beneficiarios, 153 proceden de la ciudad de Ferrol, 14 de Fene, 13 de Narón, siete de Ares, cinco de Valdoviño, cuatro de Neda y San Sadurniño, tres de Mugardos, dos de Pontedeume y uno de Cabañas. La teleasistencia domiciliaria permite que, con tan solo pulsar un botón, el usuario pueda entrar en contacto verbal, mediante el sistema de manos libres, con un operador de la central, en A Coruña. Desde allí «se da respuesta a la situación y se movilizan todos los recursos necesarios para cada caso», explica Villares. Además, el servicio funciona «ininterrumpidamente, por lo que el usuario está atendido las 24 horas del día durante los 365 días del año». El programa incluye la celebración de varias actividades dirigidas a estos mayores, como salidas, fiestas o actividades culturales. Cuando una persona mayor, minusválida o enferma crónica aprieta el botón lo hace, en la mayoría de los casos, por caídas o porque se encuentran mal. Otros, asegura Villares, lo hacen porque «se sienten solos y tienen ganas de charlar». También se pulsa para pedir que les recuerden sus citas médicas o para avisar de que pasarán unos días fuera de su domicilio. Voluntarios de compañía Varios voluntarios de la Cruz Roja colaboran en el bienestar de los mayores visitándolos en sus hogares y acompañándolos en sus gestiones rutinarias. Así lo explica Francisco Vázquez Fontenla, presidente de la Cruz Roja en Ferrol desde hace doce años. Aún así, estima que el número de voluntarios podría aumentar, «hay mucha gente que ya está jubilada o que no trabaja y que se encuentra bien para echarnos una mano», aunque reconoce que resulta «complicado porque pedimos compromiso».