Defiende la importancia de que la ciudadanía supere polémicas estériles para avanzar «en la misma dirección»
31 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En los Jardines de Herrera, que tanto le gustan a Pilar Millor, se encuentra la estatua -un bronce muy hermoso pero quizás un tanto pequeño; para tratarse de una escultura pública, de un tamaño un tanto especial...- que representa a Jorge Juan. La estatua, vaya, del ientífico y marino, en más de un sentido personificación del tiempo de las Luces, a quien tanto le debe, como ustedes bien saben, el Ferrol de la Ilustración. Y el legado de Jorge Juan, de alguna manera, sigue estando presente en todo lo que desde Herrera se contempla. «Fíjate -dice Pilar Millor, a quien con mucha frecuencia se le escribe mal el apellido, cambiando por el Mellor galego su Millor, llegado del Mediterráneo-, ahí está nuestra ría, están las grúas, están también los barcos... Y a nuestro lado está la parte más noble de la ciudad, el barrio de A Magdalena».
Ferrolana con todas las consecuencias (casi podría decir uno que no solo de nacimiento, sino que de militancia también), Pilar es de esas personas a las que la ciudad les duele íntimamente, como si formase parte de ellas. Como si más que vivir ellas en Ferrol, Ferrol habitase en ellas. «Y yo a Ferrol ahora lo veo bastante triste, ¿sabes? -dice Pilar-. Es como si cada día que pasa nos fuésemos haciendo más victimistas».
«Esto tiene arreglo»
Mujer siempre optimista, dueña de ese visión positiva del mundo -repleta de vitalidad- que es propia de quienes asientan sus esperanzas sobre la dedicación y el esfuerzo, cree que Ferrol puede dejar atrás la situación que actualmente atraviesa.
«Esto tiene arreglo, por supuesto -asegura Pilar Millor-. Ferrol, como todo, tiene una solución, pero esa solución requiere que empecemos a mirarlo todo desde otro puntos de vista. Pero si actuamos así, Ferrol tendrá que ser lo que nosotros, los ferrolanos, queramos que sea».
«Para que podamos salir adelante -comenta- es necesario luchar. Y luchar unidos. Porque en Ferrol hay mucho inconformismo, pero es un inconformismo que después no se traduce en nada útil. Nada nos parece bien, pero sin embargo tampoco hacemos nada, realmente, para que las cosas sean de otra manera. Es necesario tener fuerza de voluntad, determinación; esa es la manera...».
«Falta capacidad de riesgo»
«Una de las cosas que más falta aquí -sostiene Pilar Millor- es capacidad de riesgo. Y eso es una cosa muy mala, porque es necesario saber arriesgarse para alcanzar logros realmente importantes». Otro de los aspectos de la ciudad que más le preocupan -y vuelve a referirse a ello- es la casi enfermiza tendencia a disentir que ya se ha convertido en un rasgo fundamental del arquetipo ferrolano. «En Ferrol, por desgracia, casi nunca somos capaces de ponernos de acuerdo, tenemos demasiado problema para hacerlo», comenta.
El papel de la Universidad
Afirma, también, que «la Universidad le ha dado mucho a Ferrol, pero aún le dará más». Gran lectora, sostiene que «no es cierto que la gente deje de leer libros y periódicos por la llegada de Internet; la Red es otra cosa distinta: muy útil, desde luego, pero sin la magia del papel». Y como presidenta de los graduados sociales, sigue preocupada, como siempre, por el problema de la siniestralidad laboral: «¡En eso se ha avanzado aún muy poco, desgraciadamente...!».