La herida abierta de A Magdalena

Luís A. Núñez

FERROL

El deterioro hace de los principales viales de Ferrol un circuito de obstáculos

09 ene 2009 . Actualizado a las 11:48 h.

Llegar a Ferrol desde cualquier otro municipio es ahora más fácil que nunca. Dos vías de alta capacidad, la autovía AG-64 y la autopista AP-9, desembocan en la ciudad. Pero el verdadero suplicio es circular por la red de calles y avenidas que comunican los distintos barrios de la urbe y, especialmente, las que tienen como meta el centro de A Magdalena.

El deterioro de esos viales los convierte en un circuito de obstáculos de difícil solución, y el paso del tiempo ha demostrado que las heridas vuelven a brotar en el pavimento a las pocas semanas de haber sido suturadas. Un ejemplo de ello es la avenida de la Trinchera, uno de los enlaces más utilizados para desplazarse entre el polígono de A Gándara y el barrio de Esteiro camino del centro. El Concello parcheó justo antes de las Navidades los socavones de ese vial de doble carril. Provocaban todo tipo de maniobras peligrosas para evitar introducir las ruedas de coches y motos en el abismo. Pero no es la primera vez que se actúa en la zona. Las tiritas de asfalto destacan sobre el resto del pavimento. Pero los habituales no olvidan su presencia porque, con el tiempo, acaban por levantarse de nuevo.

En la otra punta de la ciudad, en el puerto, también se encuentra otro de los puntos más castigados por las rodaduras de vehículos. Los parches de asfalto no surten efecto si no es a corto plazo. Los nuevos pavimentos empleados, de aplicación en frío, no alcanzan la fijación deseada y dejan con el tiempo un estrato más profundo y un bache más agresivo.

Ya en el centro, en pleno barrio de A Magdalena, la puerta de entrada y salida hacia la carretera de Castilla por los túneles de la plaza de España es un auténtico colador de grava, asfalto y hormigón que no hay amortiguadores que resistan. Las obras a menudo esparcen la sensación de caos a su alrededor. Y en la misma plaza, tanto en la salida de Rochel hacia España como en el acceso hacia la calle del Sol, surge un nuevo inconveniente al del tráfico. Los peatones buscan, sin estar habilitados, sus espacios naturales para cruzar las calles. Los baches ya no son entonces solo una prueba para los coches, sino también un foco de caídas y tropezones para los que van a pie con las prisas de sortear el pavimento por lugares no señalizados.

Badenes de adoquín

El adoquinado del centro tampoco es ajeno a esta problemática. El firme ha cedido ya en numerosos puntos de la ciudad, y las diferencias de nivel destacan en lugares como el encuentro de las calles Roi Xordo y Sol, o en la intersección de esta última con Rubalcava, en donde una rampa de hormigón suaviza el desnivel generado por el peso de los coches en la junta entre las dos calles.

Pero la zona más deteriorada del centro es el entorno de la plaza del Callao, quizás junto a Sol, la que más tráfico soporta a diario en el barrio de A Magdalena. Los baches ahí son grandes badenes de difícil corrección, pues rellenar esas zonas requiere levantar el adoquinado.

Los conductores que circulan con más asiduidad por las calles de Ferrol demandan soluciones consistentes. Es el caso de los taxistas, cuyos coches sufren a diario los desaguisados del asfalto y exigen a la administración local una cura definitiva.