Es el día de la Ilusión con mayúsculas, en el que no solo los niños sino también los mayores se dejan llevar por la fantasía para regresar por unos instantes a la infancia. Miles de personas se dieron cita ayer en Ferrol para presenciar la cabalgata de Reyes y compartir con los más pequeños la ilusión de ver a los Magos de Oriente y a su comitiva.
Aunque a primera hora de la tarde la lluvia hizo su aparición, el agua, que en los últimos años no ha dejado de acompañar la cabalgata, dio una tregua y permitió el disfrute de uno de los eventos, junto con la Semana Santa, que más gente reúne en Ferrol.
Doce carrozas, con ocho acompañamientos, entre ellos bandas de música, grupos de danza y charangas, integraron el desfile, que partió de la calle Venezuela y finalizó, tras recorrer el corazón de la ciudad, en la plaza de Armas, en donde los niños pudieron contarles a los Reyes sus peticiones para la noche más mágica del año.
Una banda de gaiteiros abrió la cabalgata, aunque los gritos nerviosos de los niños llegaron con la primera carroza, una alegoría de la pintura, con enormes pinceles y una gran paleta.
La música, que hizo mover los pies de más de uno, sirvió para subir la temperatura en una jornada en la que los termómetros descendieron hasta los cuatro grados. Este año, por primera vez, en la comitiva desfilaron dos carrozas del Concello, una de las cuales, la de Solidariedade, estaba integrada por niños de distintas nacionalidades, acompañados de bolas del mundo. El Ferroco, la mascota del departamento de Xuventude, fue el protagonista de otra de las carrozas, aunque sin duda alguna las mayores exclamaciones surgieron al paso de Melchor, Gaspar y Baltasar, que hicieron volar miles de caramelos sobre las cabezas de los ferrolanos que se agolpaban en las calles.
Tradiciones
Pero en Ferrol no hay cabalgata que finalice sin antes desfilar la carroza de la Marina, con su emblemático y representativo reloj de la puerta del Dique, y sus niños marineritos y, también el camión de bomberos, que pusieron el broche final.
No obstante, los protagonistas absolutos fueron los niños, a los que parientes y conocidos no dejaban de preguntar cuáles habían sido sus peticiones para los Reyes. Mientras que la pequeña Daniela, en el colo de su padre, despachaba la lista con un simple «¡Sugus!», los hermanos Luis, María y Marta se lo pensaban un poco antes de contestar, aunque explicaban que entre sus peticiones se encontraban juegos para la consola -que Luis había pedido a Gaspar- un sillón-perro que Marta había escrito en su carta a Melchor y una silla y un diccionario, que María solicitó a Baltasar.
La concejala Beatriz Sestayo tampoco quiso perderse la cabalgata, organizada por la empresa de la comarca Montopalco.com. «Claro que me gustó y he estado escuchando a la gente que estaba a mi alrededor y decían que todo fue muy bien», aseguró.
Aunque en Ferrol los Reyes tuvieron el mayor recibimiento, también desfilaron por la mayor parte de los municipios de la comarca.