Un pleno de trámite cierra el año de la ruptura del bipartito cuyos socios volvieron a chocar a causa del plan de Vivenda
24 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Tras meses de enfrentamiento, alianzas contra natura, plenos maratonianos y algunas descalificaciones gruesas hacía falta un paréntesis, y los concejales se lo dieron ayer en un pleno corto y un tanto soporífero, que sería normal en otros ayuntamientos con menos tendencia a los terremotos, pero que pareció descafeinado en uno tan acostumbrado a las emociones fuertes como el de Ferrol.
El gobierno empezó con buen pie, todos los puntos del orden del día se aprobaron en cosa de treinta minutos por unanimidad. El buen rollo continuó durante el debate de la moción de Izquierda Unida para que el gobierno local gestione la implantación de un punto de información catastral de la propiedad rústica. Se aprobó casi por unanimidad, con solo el BNG votando en contra de uno de sus artículos.
Tampoco hubo mayor problema para nombrar el centro deportivo de Caranza Javier Gómez Noya, solo faltaría, y se llegó al último punto fuera del orden del día: las alegaciones al plan sectorial de la Consellería de Vivenda, al que le han salido detractores en muchos puntos de Galicia y de la comarca, como Narón o Fene.
Al final, la propuesta del gobierno, instando a la consellería a que respete los límites marcados por el PXOM o a que la zona de Santa Mariña se desarrolle mediante convenio, salió adelante con los votos a favor del PP y la abstención de IF. El Bloque e IU la rechazaron por motivos bien diferentes. Los nacionalistas de Xoán Xosé Pita defendieron a fondo el proyecto de Teresa Táboas, mientras que IU lo rechazó de plano en una serie de intervenciones bien estructuradas del ex concejal de Obras, Miguel Reimúndez, que pidió un receso para intentar que su propuesta fuese la de todo el Concello.
Tampoco lo consiguió el edil de Urbanismo, Ángel Mato, que buscó sin éxito el consenso y soló logró ayuda de los conservadores. Hubo puyas educadas entre Reimúndez y Mato, que casi compartían despacho cuando el bipartito, pero en lo que sí se pusieron todos de acuerdo, menos el Bloque y un poco el PSOE, fue en criticar el proyecto de Teresa Táboas, tachado de electoralista por PP, IF e IU, juntos otra vez, pero solo en eso.