Uno de los solares del derrumbe de abril tiene ya un plan de edificación

Luís A. Núñez

FERROL

19 dic 2008 . Actualizado a las 11:24 h.

«Después de la tormenta, llega la calma», apunta el dicho popular. Y más adelante, la reconstrucción. Ocho meses han tardado los propietarios en presentar un proyecto de edificación al Concello desde que un derrumbe se llevó por delante los números 90 y 92 de la calle Magdalena. Fue el día 12 de abril cuando el edificio se venía abajo debido al deterioro. Y con él arrastró también el número 88, el de Confecciones Orense.

Quedó en su lugar un solar compuesto por tres fincas, dos de las cuales cruzan la manzana hacia la calle Real, en donde los edificios quedaron, a su vez, severamente dañados por el grave incendio declarado en el 2006 en el inmueble de la perfumería Lumeal, el 87 frente a la casa consistorial, y el de al lado, el número 89.

Ahora Urbanismo estudia la viabilidad de un proyecto privado mediante el que se recuperaría una de esas fincas, en su doble fachada hacia las calles Real y Magdalena. Pero los mecanismos para edificar en esa parcela son limitados desde la aprobación, hace apenas un año y medio, del Plan Especial del barrio histórico. Los requisitos de construcción están sujetos a la conservación de la estructura tipo de las viviendas del centro, y en la vertiente de ese solar hacia la calle Real se conserva aún en pie parte de la fachada que también deberá ser respetada. La única posibilidad es la de ganar espacio a la edificación en altura hasta el límite máximo de las tres plantas.

Precisamente para regular ese tipo de procedimientos servirá la ordenanza de solares que elabora el Concello. Ese es el sentido máximo de la norma, según explicó el edil de Urbanismo, el socialista Ángel Mato. Si bien la mayor polémica sobre la futura ordenanza surgía hace meses en torno a la posibilidad de obligar a los propietarios de viviendas en mal estado a acometer su rehabilitación en un plazo determinado, otro de sus objetivos es el de desbloquear el suelo que, según explica el edil, «lleva años parado» en el casco histórico.

Ese es otro de los frentes en los que trabaja el Concello junto al de fomentar la conservación de las casas de A Magdalena y Ferrol Vello para frenar el crítico deterioro en el que se encuentra ahora buena parte del barrio del siglo XVIII.

El incendio de los números 87 y 89 de la calle Real fue, en parte, causante del posterior descalabro de las estructuras posteriores, con fachada hacia la calle Magdalena. Y el desplome del número 90 de esta última arrastró a su gemela, el 92, ya que apenas estaban separadas por una medianera y, como ocurre en la mayoría de las viviendas históricas del centro, se sustentaban la una contra la otra. Eso repercutió también en el posterior derribo de Confecciones Orense, y dejó a su vez en mal estado el 94, al otro lado del siniestro.

En cualquier caso, en febrero se cumplirán tres años desde el fatal incendio, y van ya ocho meses tras el derrumbe de la calle Magdalena. Y el solar que comunica el número 92 de esa vía con el 89 de Real es el único que tiene ahora posibilidades de futuro, ya que los propietarios de las demás parcelas no han mostrado aún interés alguno por recuperar las construcciones.

Sobre lo que sigue alarmando el Colexio Oficial de Arquitectos es de que no se pueden permitir nuevos casos de derribo, y ellos mismos urgen a la Administración a dotarse de los mecanismos legales que sean necesarios para frenar el deterioro del centro. Sería lo que conocen como la ordenanza ITE; una especie de ITV de edificios por la cual todos los inmuebles catalogados deben ser sometidos a examen de los expertos. Pero ese texto, del que se habla ya desde hace meses, está aún en fase de elaboración.