El proyecto de un buque bulkarrier, premiado por el Coin

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Celestino Ruiz-Matas García, 31 años, es el ingeniero naval ganador del último premio de proyectos de fin de carrera que todos los años convoca el colegio de su profesión. Su trabajo versa sobre el bulkarrier (buque mercante diseñado para graneles sólidos) de 85.000 toneladas. Se trata del modelo más fabricado en el último bienio, sobre todo en los astilleros de Corea, consecuencia de la fuerte demanda de China. Se necesitaban este tipo de buques para el transporte de grano de trigo desde otros continentes para alimentar las más de mil bocas del gigante asiático.

Celestino Ruiz-Matas acabó la carrera en el 2004, no más tarde que otros compañeros de su promoción de la Escuela Politécnica Superior de Esteiro, donde la dureza de los estudios hace que los jóvenes lleguen a los 30 con los libros todavía bajo el brazo. Inmediatamente, comenzó a trabajar en Dinaim, una empresa de ingeniería asentada en Ferrol y, por ello, hasta ahora no presentó su proyecto de fin de carrera.

Parte de este repunte en la construcción naval acabó en astilleros europeos, por eso era obligado preguntarle a Celestino si Astano, de conseguirse que pueda volver a nuevas construcciones, pueda tener una oportunidad. Él responde: «No lo creo. Astano tendría que dedicarse a petroleros o gaseros, buques más sofisticados que los sencillos graneleros».

En la memoria del proyecto, el joven ingeniero analiza cómo influyó el precio del barril de petróleo en el diseño de mercantes. «Hasta 1979, las cámaras de máquinas se pensaban para mucha potencia y bajo mantenimiento, porque el precio de combustible no era problema, pero a partir de ese año sí», aclara. Por ello, al producirse un salto en el precio los ingenieros comenzaron a diseñar máquinas de menor potencia, pero mayores costes de mantenimiento.

Nuevamente se desechó esta tecnología poco después cuando bajó el precio del barril.

El viento

Actualmente vuelve la preocupación por los gastos en combustible y los el medio ambiente. Por eso una empresa alemana, explica también en su proyecto, ha probado con éxito una gran cometa, de unos 160 metros cuadrados de superficie, instalada en un buque de 10.000 toneladas de peso muerto. El barco hizo la navegación entre Alemania y Venezuela y el resultado fue muy alentador: un 20% menos de consumo de combustible. «Aunque la cometa, sin embargo, no serviría para barcos como el bulkarrier de 85.000 toneladas de mi proyecto. Se ha pensado para barcos más pequeños», dice.

¿Cómo influye la crisis actual en la construcción naval? «Curiosamente no se ha notado todavía -responde-, pero se notará». Sorprende porque la fabricación de barcos es un sector sujeto a muchos altibajos, ciclos de astilleros con sobrecarga de trabajo seguidos de períodos bajos. Será que funcionan a diferentes ritmos que las grandes oscilaciones económicas.