Más de 2.000 mayores viven en el centro en edificios sin ascensor

Xosé ?V.?Gago / Rocío Pita Parada

FERROL

Un anciano cargado con bolsas de la compra enfila las escaleras de su portal
Un anciano cargado con bolsas de la compra enfila las escaleras de su portal CÉSAR TOIMIL

El gobierno local prevé construirlos en Recimil, donde no hay ni uno, cuando comience la recuperación del barrio

16 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Tienen las piernas cansadas, pero deben utilizarlas a diario. Más de 2.000 ferrolanos que superan los 65 años viven en barrios en los que el ascensor es una rareza. Son 560 mayores en Recimil, estima la asociación de vecinos, donde nunca se instalaron ascensores. En A Magdalena pasan de los 1.560 y, aunque las viviendas alcanzan más altura que en las casas baratas, los elevadores se cuentan con los dedos de una mano. Queda Ferrol Vello y aledaños, donde residen más de 300 mayores y la falta de ascensores, que la hay, es una menudencia con respecto al resto de carencias y el estado general de la zona.

Muchos de esos mayores tienen problemas para valerse por sí mismos. Forman el grueso de la población dependiente de la ciudad y el gobierno local sabe que en materia de servicios sociales son los principales afectados, por lo que se está volcando un elevado porcentaje de recursos en mejorarlos.

En A Coruña, 3.500 vecinos

Sin embargo, todavía no hay nada previsto en materia de ascensores, lo que ya ha sucedido en otras ciudades. El mes pasado en A Coruña un grupo de 3.500 vecinos solicitaron ayuda al Concello para que se instalen ascensores en sus viviendas, productos de la época del desarrollismo y faltas de ese equipamiento.

¿Qué se pude hacer en los barrios de Ferrol? La solución podría solventarse en Recimil si, por una vez, los proyectos para recuperar el barrio salen adelante. Tanto el concelleiro de Urbanismo, Ángel Mato, como el alcalde, Vicente Irisarri, han señalado que la colocación de ascensores es una de las posibilidades que entrarán en el proyecto para recuperar el barrio.

En el Bambú Club y Recimil

Está previsto, al menos inicialmente, instalarlos en el Bambú Club, el edificio que marcaría el patrón, tanto en lo económico como en cuestiones estéticas y de estructura, para recuperar el resto de la barriada.

Si la iniciativa impulsada por el ejecutivo local no se estanca, la colaboración de la Consellería de Vivenda, el Gobierno central y el Concello podría generar en un período de entre cinco o diez años, lo estimado para la rehabilitación, un nuevo Recimil en el que los ascensores fuesen una realidad habitual.

En el casco histórico

En Ferrol Vello y A Magdalena, contra lo que dice el tópico, es posible instalar ascensores a pesar de la protección que pesa sobre el barrio. El responsable de la Oficina de Rehabilitación del Concello, Iñaki Mendizábal, insiste en que «el plan especial [de A Magdalena] permite instalarlos».

Sin embargo, existen problemas técnicos que dificultan su colocación. El principal es que las escaleras no suelen dejar un hueco suficiente para instalar el elevador, y están protegidas por el plan, por lo que no es posible modificarlas para instalarlo. Además, señala Mendizábal, en muchos casos, si se pudiese, esa instalación vulneraría las normas contraincendios.

La mejor solución, señala el arquitecto, es situar el elevador al fondo de la escalera. Pero esa posibilidad exige «sacrificar parte del espacio de la casa», algo a lo que muchos propietarios no están dispuestos. Además, también es necesario ocupar parte del bajo comercial y dejar un pasillo para llegar hasta el ascensor, otra dificultad que lleva a muchos propietarios a rechazar la posibilidad de colocar ascensor.

«Hay bajos de 45 metros, y quitarle cinco al comerciante para meter el ascensor no es algo que muchos acepten», explica el arquitecto.

En consecuencia, se instalan muy pocos en el centro histórico. En la actualidad, señala Mendizábal, hay dos edificios rehabilitados que cuentan con elevador. Sobre el papel, en proyecto, están en marcha otras seis edificios con ese equipamiento.

En la mayoría de los casos se trata de inmuebles «con propietario único», lo que evita el conflicto entre los vecinos de la parte alta, que están dispuestos a ceder suelo para el ascensor, y los del primero que, bromea Mendizábal, «no quieren ni oír hablar de esa posibilidad».

Obra subvencionada

No es solo que la protección que pesa sobre ambos barrios no los proscriba, es que las subvenciones para rehabilitar edificios pueden incluir la instalación del ascensor. «De hecho -señala Mendizábal-, hay gente que los ha pagado con las ayudas de casco histórico porque son elementos comunes de la vivienda». La oficina, subraya, «siempre examina todas las posibilidades cuando el propietario quiere poner ascensor».

Hay ejemplos. El edificio número 73 de la calle Espartero tendrá ascensor. Tiene las puertas conectadas directamente a los pasillos de la vivienda. Pero era imprescindible porque una familiar de los propietarios es discapacitada, y los técnicos de la oficina se arreglaron para instalarlo. También el edificio de la farmacia Almodóvar, en la plaza de Amboage, cuenta con ascensor, sus propietarios decidieron instalarlo y no desentona en absoluto con la estética modernista del edificio.