El PP anunció que no haría una pinza con el PSOE, y ahora ya sabe que tampoco podrá armarla con IU. Yolanda Díaz, jefa de filas de Izquierda Unida, unió ayer su voto al del PSOE para modificar o tumbar las tres mociones del PP, que empezó enérgico y salió desfondado de una sesión plana, pero que sirvió para aclarar posiciones tras la turbulenta ruptura del bipartito.
La sesión, de puro trámite y solo aliñada por ser la de estreno del gobierno en solitario del PSOE, fue maratoniana e incluyó la manifestación de rigor, de la asociación Cometa y acerca de la nueva perrera. Se atascó en el punto tres, el estado de ejecución del presupuesto, y continuó sin accidentes hasta la discusión sobre las tres mociones, todas del PP.
Primera unanimidad
Tras un receso se llegó a un acuerdo por unanimidad para solventar la primera: habrá reuniones bimensuales con los representantes de los vecinos de la zona rural. Una solución entre lo que pedía el PP y lo que propuso el nuevo edil de Participación, Manuel Santiago.
La segunda pedía crear una comisión de seguimiento de las obras en la Casa del Coronel. El PP salió derrotado en votos ante una reedición del difunto pacto PSOE e IU, y también dialécticamente. Recibió una enérgica respuesta del edil de Urbanismo, Ángel Mato, que admitió que el ritmo de las obras «debería ser más rápido», pero que les espetó que el bipartito invirtió 130.000 euros en el edificio, «el doble que el gobierno de Juncal». «Le veo muy recuperado de su lumbago», felicitó Irisarri al edil, renqueante desde el lunes por el dolor.
La moción de Recimil
Pero el peor chasco se lo llevó el PP con su moción que instaba a constituir una comisión «integrada por membros de todos os grupos políticos, representantes dos veciños de Recimil, da Consellería de Vivenda e dos colexios profesionais que sen condicionantes previos teña o fin de elaborar unha solución integral e de consenso do barrio de Recimil».
José Manuel Rey, que defendió su propuesta porque también «será asumida» si el PP gana las autonómicas, subrayó que la presentaron «el lunes», antes de que el bipartito reventase y sin la intención de crear controversia en la coalición.
Pita voltea el argumento
Tan pronto acabó de decirlo, Xoán Xosé Pita volteó el argumento, y les acusó de intentar meter «unha cuña» entre los socios del bipartito, por entonces en pleno divorcio. El líder del Bloque rechazó la propuesta del PP por «demagóxica» y les reprochó que en la comisión propuesta solo faltaba «o párroco do Pilar».
Ramón Veloso explicó la propuesta del gobierno: poner en marcha la empresa municipal de Vivenda, rehabilitar el Bambú Club y seis edificios con fondos de la Xunta, extrapolar esa experiencia al barrio, censar los ocupantes y las viviendas vacías, y alquilarlas a personas en emergencia social.
Juan Fernández reiteró su propuesta de hacer un nuevo Recimil, «que es lo quiere el 95% de los vecinos», y preguntó dónde va el gobierno rehabilitando solo seis viviendas. IF apoyó la iniciativa del PP.
Díaz marca su territorio
Faltaba IU, con eso bastaría para aprobar el texto, pero Yolanda Díaz tumbó la moción: «Estamos expulsados do goberno, pero coincidimos coa proposta do PSOE e precisamos a empresa de Vivenda». Rey Varela se revolvió un poco en el escaño. La estrategia del «todos vamos a decidir todo» enunciada por el PP estos días hizo agua.
Pero Díaz también tuvo tiempo de recordar a sus ex socios que está en la oposición. En el turno de preguntas, la concejala del PP Marta Cerdido interrogó a Irisarri de forma bastante confusa acerca de la abstención de IU sobre la campaña de promoción que inició la crisis terminal del bipartito. El alcalde, con destreza, añadió más confusión a la pregunta. Parecía que el asunto iba a quedar ahí. Pero la portavoz de IU le exigió que aclarase el coste de la campaña y amenazó: «Non nos faga falar dese día...». No pasó de ahí, pero dejó dos cosas claras: el PSOE no está tan solo y va a haber mucho juego político hasta el 2011.