Hace unos días aparecieron cruces y lápidas destrozadas en el camposanto de Piñeiro, en Cedeira; las fuerzas de seguridad sospechan de una pandilla adolescente
06 oct 2008 . Actualizado a las 09:09 h.Mientras los pacíficos vecinos de Piñeiro dormían, una pandilla de adolescentes hacían de las suyas en el cementerio de la parroquia. Era la última noche de las fiestas patronales de San Cosme y en el atrio de la iglesia ya no quedaba ni un alma. Pero, amparados en la oscuridad, un grupo de jóvenes destrozaban al menos una decena de cruces de mármol y rompían varias lápidas de las tumbas. Al día siguiente, domingo, los vecinos se llevaron el disgusto. «La gente está indignada», comenta un miembro de las fuerzas de seguridad. Es más, a raíz del ataque, acaecido hace unos días, la parroquia ha decidido que el cementerio quede cerrado a cal y canto por las noches, incluso durante las fiestas, para evitar que los jóvenes se cuelen entre las tumbas para practicar botellón y emprenderla a golpes con cruces y lápidas.
La Guardia Civil de Cedeira investiga los hechos y ya ha interrogado a varios jóvenes de la villa, «pero nadie ha cantado aún», explican las mismas fuentes policiales.
Los investigadores sospechan de una pandilla en concreto, pues fue vista rondando por el atrio y el cementerio la noche de autos, pero, de momento, ninguno de sus jóvenes integrantes ha entonado el mea culpa.
Entre tanto, los vecinos afectados por los destrozos echan cuentas y se preparan para afrontar los gastos.
Este tipo de actos vandálicos en camposantos no son frecuentes en Cedeira. El año pasado entraron a robar en la iglesia de Esteiro, pero el autor fue capturado enseguida. Era un viejo conocido por los agentes.
Sí proliferan, en cambio, los actos vandálicos en el mobiliario urbano los fines de semana.