Los trabajadores exigen en las calles las promesas aún pendientes desde el 2004
21 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.En diciembre del 2004, Enrique Martínez Robles, presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), y representantes de CC OO, UGT y USTG firmaron la última reconversión naval, que salvó a los astilleros públicos de la quiebra, pero supuso la privatización de varias factorías, la destrucción de miles de puestos de trabajo directos -1.400 en la ría- y limitaciones a la construcción civil. Unos meses después, la corporación pública elevó este acuerdo a las autoridades comunitarias, con las que pactó también los astilleros que quedarían excluidos del sector civil -la antigua Astano y el gaditano de San Fernando- y la congelación de las plantillas durante diez años. Tras cuatro años de tregua en el sector, los trabajadores han vuelto a las calles.
1 ¿Cuáles son los motivos del rebrote de la conflictividad en Navantia?
Tras la puesta en marcha de la nueva compañía pública, los esfuerzos de sus dirigentes estuvieron centrados en conseguir carga de trabajo para los astilleros y los sindicatos dieron tregua a la compañía, después de haber vivido un período de muchos meses de movilizaciones y protestas, en la etapa previa a la reconversión. Pero la SEPI, además de comprometerse con la Unión Europea a que su industria naval pública iba a guiarse por unos criterios, también suscribió ciertas promesas con los sindicatos, que están recogidas en el pacto de la reconversión y también en un acuerdo paralelo sobre nuevas contrataciones. Así, asumió la obligación de impulsar un plan industrial para Navantia y de consensuarlo con los sindicatos. El programa se presentó a finales del pasado año, pero su negociación está estancada desde hace meses, por lo que los responsables de los trabajadores han optado por las movilizaciones para intentar reactivar el diálogo. Mientras que los compromisos con la Unión Europea se han seguido a rajatabla, algunos de los suscritos con la parte social continúan sin cumplirse.
2 ¿Es importante el plan industrial para los astilleros de la ría?
El programa de futuro presentado por Navantia no despeja el futuro de unidades de negocio relevantes en las factorías de la comarca. Así, desaparece la fábrica de Turbinas como división propia. El pasado diciembre perdió uno de sus mercados bandera: el eólico. Además, en el plan se apunta una filosofía de empresa que amenaza el desarrollo de otras unidades, como la de Reparaciones, un auténtico motor para el empleo y la ocupación entre las firmas auxiliares de Ferrolterra. En concreto, el documento refleja la necesidad de que Carenas aumente el porcentaje de actividad militar sin incrementar la facturación total, lo que evidencia una intención de recortar el sector civil. Además, tampoco concreta ni las especializaciones de las factorías ni el futuro de la antigua Astano.
3 ¿Qué otros acuerdos están pendientes?
El Gobierno se comprometió en el 2004 a contratar una veintena de barcos para favorecer el inicio de la andadura de Navantia. Entre ellos, se encontraban dos fragatas del tipo F-100, la primera de las cuales fue encargada al astillero ferrolano el pasado año, mientras que la segunda continúa pendiente. Además, los representantes de los trabajadores también aseguran que paralelamente al pacto de la reconversión y de forma verbal, la SEPI se comprometió a favorecer el rejuvenecimiento de las plantillas en los astilleros, pero el plan de futuro de la empresa hasta el año 2011 indica una congelación continuada de las plantillas.
4 ¿Qué ha sucedido con los denominados activos ociosos de la antigua Astano?
Nada. Tras la negativa de la SEPI a poner en marcha el plan presentado por la Consellería de Innovación para recuperar el mercado civil en la antigua Astano, la corporación anunció a finales del 2006 un proyecto para impulsar la ocupación en los activos sin uso de la factoría con actividades ajenas al sector naval. Posteriormente, aseguró que negociaba con una empresa energética su implantación en los terrenos infrautilizados. Ese proyecto, que hizo suyo la Xunta, continúa sin materializarse. Ni el Gobierno central ni el autonómico han informado sobre sus intenciones actuales para esos activos.
5 ¿Cuál es la situación actual entre los sindicatos y la empresa?
Los representantes de los trabajadores piden acciones políticas para que se produzca un relevo en las cúpulas de la corporación pública, que preside Martínez Robles, y de la dirección de la empresa, a cuyo frente está Juan Pedro Gómez Jaén, debido a los «incumplimientos» de los compromisos de estos últimos cuatro años. Por ello, además de las movilizaciones, los interlocutores sindicales explorarán mañana mismo acciones políticas para canalizar sus demandas. Por su parte la compañía reclama a los sindicatos que abandonen las protestas y les ofrece diálogo, un diálogo que lleva más de un año sin dar sus frutos.