El barrio lleva esperando dos meses a que regrese la pieza, que fue robada, pero recuperada en Badajoz
10 sep 2008 . Actualizado a las 12:25 h.Como todas las ermitas e iglesias que se precien, la de Caranza también contaba con su campana. Muy antigua, por cierto, pues su fecha de fabricación databa de 1669. Era de bronce y su porte (120 kilos de peso) llamó la atención de los cacos y un buen día de la pasada primavera desapareció del campanario. Caranza perdió parte de su patrimonio. Pero la campana apareció. Fue en julio y en Badajoz, donde la policía detuvo a un ciudadano portugués con la pieza guardada en el maletero de su coche. Desde entonces nada se ha sabido en Caranza de la famosa campana, aunque todos esperan que llegue de vuelta de un momento a otro.
Pilar Rodríguez Venancio, presidenta de la asociación de vecinos del barrio ferrolano, defiende la vuelta de la campana, pues, dice, forma parte del patrimonio del barrio y debe regresar a la ermita.
El cura párroco que lleva la pequeña iglesia de Caranza anunció en la misa del día del patrón que la campana regresaría, sí, pero que para evitar que los cacos volviesen a caer en la tentación y robasen de nuevo la valiosa pieza de bronce, había decidido que la campana, cuando regrese de Badajoz, estará mejor custodiada en la nueva iglesia que el Obispado está construyendo entre el colegio Manuel Masdías y el club Galicia de Caranza.
Esas intenciones del párroco no han sentado bien entre todos los vecinos del barrio. La asociación que preside Rodríguez Venancio defiende que la campana debe volver a lucir en la ermita.