Cambio de playa por museos y visitas a espacios naturales

Vanessa Lagares

FERROL

20 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Este verano el mes de agosto no se ha caracterizado precisamente por las altas temperaturas, pues con los dedos de una mano basta para contar los días de playa, de modo que turistas y ociosos cambian sol, arena y mar por lecturas y visitas culturales y naturales.

Con el viento soplando hacia tierra, el cielo alternando nubes y claros y temperaturas tibias, la playa de Doniños recibe, un día más, a los bañistas con bandera roja. En lo que va de mes, tan solo ha ondeado la bandera verde en el mástil durante una jornada, frente a los diez días de bandera amarilla y a los ocho de bandera roja que han acompañado el resto del tiempo.

Ello obliga a los bañistas a abandonar el agua e incluso a no dejarse ver por los arenales. «Desde el 30 de julio vinieron cuatro o cinco días buenos, de esos de tener la playa llena. El resto vamos teniendo algo de gente, alrededor de 400 o 500 personas en todo el día», afirma Roi Pantín, jefe del puesto de vigilancia de Doniños.

Lo mismo sucede en la playa de San Xurxo, en donde el fuerte oleaje y las mareas altas obligaron a los bañistas a estirar la toalla y clavar la sombrilla en la arena. Con este panorama, no es de extrañar que tanto turistas como ferrolanos busquen alternativas de ocio para pasar el período vacacional, lo cual se traduce en un aumento de la afluencia de visitantes a parajes naturales y salas de exposiciones, como se ha constatado en la Fundación Caixa Galicia o en Sargadelos.

Este es el caso de Aitor Santamaría y Eva Pérez, dos guipuzcoanos que llevan cinco días recorriendo la costa ferrolana y que, dadas las condiciones atmosféricas, han estado en cabo Prior visitando el faro y ayer se disponían a pasear por la pasarela de Doniños en compañía de su pequeño. En la misma línea, Mario Sebastian y su familia, que a falta de días de sol, disfrutaron contemplando el verde de las Fragas del Eume.

Pasarela rota en San Xurxo

El mal tiempo también ha provocado que el fuerte oleaje se llevara parte de la pasarela de madera que facilita el acceso a la arena, además de obligar a los socorristas a trasladar los contenedores a las dunas para evitar que fueran arrastrados por la corriente.