No cabe duda de que el 2008 es el año de Pablo Devigo Vázquez (Castro Caldelas, 1989). Este joven ourensano, que lleva con la gaita a cuestas desde que tenía 7 años, está de racha. Y si no me creen, fíjense en el dato: en lo que va de año, Devigo ya ha conseguido auparse al primer puesto de cinco concursos de gaita, con lo que en estos momentos puede presumir del ser el gaiteiro más laureado del 2008. Entre sus últimas victorias, se encuentra el trofeo McCrimmon del prestigioso Festival de Lorient y también -y aquí viene la noticia- el Constantino Bellón de Composición de nuestra querida ciudad, que ya ganó en el 2007. El músico ha conseguido embolsarse los 2.000 euros de este galardón por la composición Bría , escrita para gaita solista y orquesta de cuerda y piano. Además de ser un homenaje al universo mágico de Álvaro Cunqueiro (recuérdese que Bría es el nombre del feudo del rey Cintolo), la partitura tiene como objetivo, en palabras del propio Pablo, «explotar ao máximo as propiedades da gaita como un instrumento que ten un protagonismo propio e que pode acadar un recuncho na creación contemporánea». Porque este joven de verbo fácil y madurez pasmosa está convencido de que la gaita puede ser mucho más que un «emblema» de la cultura galega. «A gaita non é so folk ou música tradicional; sen renunciar ás súas orixes e á súa idiosincrasia, este instrumento tamén pode crecer e ter futuro noutros estilos», advierte Devigo.
Pablo Devigo ha ganado por segundo año el certamen de Composición del Constantino Bellón, pero el concurso ferrolano se le sigue resistiendo en la modalidad de Interpretación. «Nesta categoría levo presentándome xa tres anos, pero por agora só acadei dous accésits; a ver se este ano hai máis sorte», dice esperanzado el joven músico de Castro Caldelas. Sus dudas -y las del resto de participantes- se resolverán el próximo día 31 de agosto, cuando Devigo competirá con otros nueve gaiteiros en la final de interpretación del Constantino Bellón, que tendrá lugar en el auditorio del recinto ferial de Punta Arnela . Un día antes -el 30 de agosto-, el músico se subirá al escenario del teatro Jofre para interpretar Bría en un festival en el que, además, se podrán escuchar las otras dos obras finalistas en la modalidad de composición: A derradeira sintaxe , de Javier María López Rodríguez , e Historia de Amor , de David Bellas García . Así que vayan preparándose para deleitar sus oídos. Que nos espera mucha y muy buena música por delante.
Y quienes también pudieron deleitar anteayer sus oídos fueron los afortunados que se hicieron con una invitación para ver los fragmentos de los musicales Cabaret y Jesucristo Superstar que presentaron el domingo en el Jofre los miembros de la compañía checa Teatro de Brno . Además de tratarse de un género muy aceptado por el público, las entradas para ver el espectáculo eran gratuitas, así que ya se pueden imaginar como se puso el patio de butacas. Pues sí, llenito hasta la bandera. El público se quedó encantado con los números musicales, pero también con el vestuario -abundante en transparencias, ligas y sombreros de bombín- y con la iluminación. En fin, que la gente disfrutó de lo lindo. Y seguro que más de uno se quedó con las ganas de levantarse de la butaca para entonar aquello que cantaba la gran Liza Minnely : Life is a cabaret, old chum .
Y hoy nos despedimos con una historia curiosa. Si a Cupido le gustasen las patatas, estoy segura de que sus preferidas serían las que cultiva en el lugar de O Castro , en la parroquia de Lago, José Santalla Ponce . Según nos cuenta nuestro compañero Andrés Bellón , colaborador de La Voz, este agricultor de Valdoviño ha tenido este año una cosecha espectacular. Porque su finca, de un ferrado, no solo le ha dado 2.000 kilos de patatas -algunas de ellas de más de 1.000 gramos de peso-, sino que entre ellas se pueden encontrar ejemplares de lo más curioso. Si la semana pasada les mostrábamos unos limones que parecían patas de gallina y pezuñas de cerdo, en esta ocasión se asoma a La Mirilla una patata que es todo corazón (y si no, fíjense en la foto de aquí al lado). José Santalla Ponce no nos ha aclarado si el tubérculo en cuestión consigue enamorar al que la prueba, pero de lo que sí está seguro es de que tiene un sabor exquisito y súper natural. Porque este agricultor insiste una y otra vez en que no utiliza ningún tipo de abono químico para hacer crecer sus patatas. Y ahora, toca retirada, porque La Mirilla baja el periscopio y no nos dejan seguir fisgando. Hasta mañana...