Los turnos de la policía recuperan personal y los guardias vuelven a imponer la normativa de circulación en las calles
14 ago 2008 . Actualizado a las 11:28 h.La Policía Local de Ferrol ha vuelto. El cuerpo municipal de seguridad está recuperando el ritmo después de más de ocho meses de enfrentamientos con el gobierno local. Durante ese tiempo, la presencia de los agentes en las calles se redujo al mínimo. La negativa de los guardias a hacer horas extras y los aumentos puntuales de las bajas por enfermedad, como ocurrió en Navidades y Semana Santa, se tradujo en una importante reducción de las multas, y también en el incumplimiento sistemático por parte de algunos ciudadanos de las normativas de tráfico, especialmente en lo que se refiere al aparcamiento.
La situación más compleja se vivió entre abril y mayo, cuando los coches invadieron las calles peatonales de A Magdalena y el Cantón. Poco después la policía barrió esas zonas, pero las malas prácticas de aparcamiento continuaron. Igual que la falta de agentes en algunos turnos, sobre todo los de noche, en los que llegó a haber menos de cinco policías en activo.
El acuerdo del 24 de julio
Esa situación comenzó a cambiar el pasado 24 de julio, cuando los guardias ratificaron en referendo el acuerdo alcanzado por el gobierno con los sindicatos UGT y Comisiones Obreras para aplicar la nueva ley autonómica de policía, e incrementar la plantilla en cuatro agentes por año hasta el 2011.
La principal consecuencia a corto plazo del acuerdo fue que los policías volvieron a hacer horas extras, lo que ha reforzado los turnos. Según fuentes del cuerpo, en la actualidad, los equipos de mañana llegan a estar compuestos por 14 agentes, los de tarde por siete u ocho y los de noche por seis, lo que permite mantener dos coches patrulla en la calle.
La situación dista de ser perfecta, ya que casi el 50% de la plantilla está de vacaciones, pero es mucho mejor que antes de la firma del acuerdo. La concejala de Seguridade, Sandra Ríos, subrayó que «ya se está trabajando con normalidad», aunque habrá que esperar a septiembre, cuando termina el período de descanso de los agentes, para volver a ver a la policía en plena actividad.
Pocas multas, por ahora
El proceso de vuelta a la normalidad es continuo, pero, según señalaron fuentes del cuerpo, se está intentando que no sea brusco. El objetivo es evitar «situaciones injustas» después de meses de alegre relajación ciudadana en el cumplimiento de la normativa de aparcamiento.
Es decir, los agentes avisan, y después multan. Lo sucedido en el Cantón durante los últimos días es un ejemplo de esa política. Durante la semana pasada, varias patrullas de la Policía Local visitaron la zona peatonal, y advirtieron a los propietarios de los coches mal aparcados. Durante esos días apenas se pusieron multas, aunque sí que se hicieron muchas advertencias.
El martes esa política cambió. Con más de diez coches aparcados en el medio del Cantón y algunas quejas de los vecinos, varios policías llegaron al paseo acompañados de la grúa y comenzaron a retirar y sancionar a los vehículos que permanecían mal estacionados.
El ambiente dentro del cuerpo también ha mejorado. Varios agentes señalaron que, aunque el acuerdo no cubre todas las exigencias que tenían, sí incluye numerosas mejoras sobre la primera oferta del bipartito.
«El acuerdo supone el fin de los fantasmas sobre una posible privatización del cuerpo -señaló uno de los agentes-, ya que incluye la ampliación de la plantilla». Con todo, algunos policías no las tienen todas consigo. «Falta que el acuerdo se apruebe en el pleno y que las mejoras se concreten», señaló uno de ellos.
Pero algo parece claro, pese a cualquier duda, la Policía Local ha vuelto a las calles.