En la casa de los Lage no hay problemas para decidir lo que se hace en el tiempo libre; los tres varones tienen claro que lo suyo son las carreras... en miniatura
07 ago 2008 . Actualizado a las 14:22 h.Para los tres protagonistas de esta historia el escalextric es mucho más que un juego de niños. La velocidad es su gran afición y, cuando los coches salen de la pista, ellos se sienten como si realmente estuviesen con las manos al volante: concentrados, seguros de sí mismos y listos para demostrar su pericia en las curvas más arriesgadas.
Pero tal vez ninguno de ellos habría experimentado estas sensaciones si los padres de Jorge Lage Merlán no le hubieran regalado un scalextric cuando era pequeño. Fue a los 12 años y él enseguida se quedó hipnotizado por aquellas pistas llenas de pequeños bólidos de juguete. Poco tiempo después ya no le bastaba con soltar adrenalina entre las paredes de su casa, así que con 15 años empezó a asistir a los «piques» que organizaban varios amigos suyos en una vivienda particular de Laraxe y, ya con 18, empezó a participar en campeonatos.
Pero lo que de verdad le sirvió a este fenés para dar rienda suelta a su afición fue la creación del Club Macanas de San Valentín, en cuyos circuitos se entrena Jorge Lage desde principios de los noventa.
Sus hijos -Jorge, de 14 años; y Víctor, de 8- ya nacieron con el gusanillo en el cuerpo. El mayor asistió a su primer campeonato con solo 4 años y el pequeño aprendió a utilizar el mando electrónico del scalextric casi al mismo tiempo que la cuchara y el tenedor.
Aunque a los tres les gusta la velocidad, son pilotos muy diferentes. Jorge Lage dice que su hijo mayor es «muy agresivo» y que, tal vez por la edad o por un ímpetu innato en él, «siempre va a tope». «Yo también soy competitivo, pero no arriesgo tanto como él», dice Víctor, con una sonrisa pilla, queriendo meter baza en la conversación. Su padre le echa un cabo y asegura que, aunque todavía es muy pequeño, en la pista apunta maneras de alumno aventajado: «Ahí donde lo ves -advierte orgulloso-, ya ha ganado a algunos pilotos mayores y experimentados».
¿Y el padre? ¿Cómo será él compitiendo? «¡Es el mejor!», dice raudo y veloz Víctor, devolviéndole el cumplido. Y Jorge, algo más reservado que su hermano, responde con otra apreciación: «Además de tener mucha cabeza, prepara muy bien los coches». Y es que, en las carreras de slot -sobre todo en las que se utilizan coches de escala 1/24, algo más grandes que los más comerciales (de tamaño 1/32) - un buen montaje puede ser determinante para ganar una prueba. «A este tipo de coche hay que saber 'afinarlo', como si se tratase de un instrumento», explica Jorge padre mientras sostiene en sus manos un precioso (y pequeño) vehículo Wilson amarillo de la marca slot.it.
Además de las carreras en el circuito de scalextric, a los tres también les une el piragüismo (Jorge hijo se encuentra entre los tres mejores palistas gallegos en categoría infantil). Y, sobre todo, las ganas de pasarlo bien juntos. Fernando Alonso, Ferrero y Elías -sus tres ídolos del motor- no disfrutarían más que ellos con un mando en la mano.