La comunidad de montes más extensa del Ortegal, Grañas, reparte beneficios

Francisco Varela

FERROL

21 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La mayor comunidad de montes en extensión del Ortegal es la de Grañas, en el municipio de Mañón. Es también muy rentable y no sufre las luchas intestinas de otras instituciones vecinales del norte de la provincia.

Su actual presidente, Antonio Veiga López, fue elegido hace escasos meses. Las cuentas de la explotación de la comunidad de montes son notables: ingresan unos 200.000 euros por talas de madera, exclusivamente de pino, y otros 134.000 euros por el parque eólico instalado en varias de las crestas, montado por Endesa. Pero la comunidad está muy envejecida y quedan solo 74 comuneros; un vecino por cada casa habitada, como dice la norma. Cada año se produce alguna baja, bien por fallecimiento, bien por traslado. Y la ley es clara en este sentido: quien deja de vivir en la demarcación de la comunidad pierde también el derecho a ser comunero. Históricamente se decía que tenían derechos comunales todas las «casas con fume» (habitadas).

Con esta saneada tesorería acometieron algunos proyectos como la restauración de la iglesia parroquial. También construyeron una nave para una cooperativa. Aunque el presidente reconoce también que no hubo gente para gestionar esta cooperativa por lo que la nave permanece cerrada. «Pensamos alugala, pero aínda non tomamos unha decisión», dice.

La asamblea comunal decidió este año repartir beneficios y, por ello, cada uno de los 74 comuneros han cobrado dos mil euros, como si fuesen los dividendos de un banco. No siempre será la misma cantidad porque depende del superávit de los otros gastos a los que hay que añadir el mantenimiento de un centro social o cualquier otra contingencia que los comuneros decidan sufragar con estos fondos colectivos. De las cuentas de la comunidad de montes salen también los dineros para las fiestas patronales, como ocurre en otras parroquias próximas como Mera, en Ortigueira. Celebran el San Antonio, San Mamede y la de otoño.

Los vecinos de Grañas recuperaron su monte en 1983, merced a la ley autonómica que restituyó los derechos históricos. Antes, como las tierras de las otras comunidades, habían sido intervenidos por el Estado y entregados a los municipios. Sin embargo, probaron ante el jurado provincial de montes en mano común que habían sido suyos y que había una tradición germánica de explotación colectiva de estas casi mil hectáreas.

Una vez clasificado como vecinal, por tanto, la parroquia de Grañas recuperó estos bosques y praderas. Algunos comuneros, en lugar de repartirse los beneficios, propusieron que el dinero se invirtiese en la rehabilitación de las casas de la zona, para hacerlas más habitables, atractivas; o en proyectos más productivos que retuviesen o recuperasen población. No obstante, la mayoría resolvió repartir los beneficios.

El presidente insiste en que se trata de una decisión que se adopta en cada ejercicio. De modo que, en el momento en que la asamblea decida otros fines para estos ingresos, así se hará. Mañón cuenta con otra comunidad de montes, en proceso de recuperación para los vecinos.