Ferrol aún tendrá que esperar muchos meses para poder disfrutar de una instalación cultural que ya opera en muchos municipios gallegos. El auditorio de Caranza está en punto muerto desde hace algo más de un año, desde que el 30 de mayo del 2007 la Consellería de Política Territorial dio la orden de paralización oficial, aunque los trabajos llevaban ya detenidos, de facto, desde varios meses antes. Las discrepancias entre el proyecto original dirigido por la ferrolana Patricia Alonso y la Xunta motivaron que el Gobierno gallego anunciara su intención de rescindir el contrato con esa arquitecta.
Y en ello se sigue doce meses después, según las fuentes consultadas. La consellería ha sido incapaz de rescindir el acuerdo con la arquitecta; la propia María José Caride admitía en octubre, en una visita a Ferrol, que las pretensiones económicas de Alonso eran hasta «catro veces máis altas» de lo que la Xunta estaba dispuesta a pagar. Como quiera que no hay acuerdo, el proyecto sigue bloqueado y la séptima ciudad gallega, a la espera de un auditorio que se aprobó en Consello de la Xunta en el 2002 y que, conforme al proyecto original -ahora en cuestión- debería estar funcionando desde enero del 2007.
Porque los trabajos, contratados por el entonces conselleiro Alberto Núñez Feijoo, se iniciaron en enero del 2005 con un plazo de ejecución de 24 meses. Pero aquel proyecto original presentaba algunos problemas, especialmente en lo concerniente al presupuesto: se contrató por 8,3 millones y es previsible, como admitió la propia conselleira, que se llegue a los 16, es decir, que se duplique el coste inicial. Además, había algunos problemas constructivos que se tratarán de limar con el nuevo arquitecto que se contrate.
Ese nuevo técnico tendrá que, antes de retomar las obras, presentar un proyecto modificado en el que se recojan todas las novedades y el presupuesto final, junto al plan de obras. Ese documento habrá de consensuarse luego con la constructora Copasa, que aguarda desde hace más de un año a que se solventen todos esos problemas. Pero antes de que se firme con el nuevo técnico, habrá de resolverse la cuestión con la actual arquitecta.
La fuentes consultadas aseveran que, atendiendo a casos anteriores y en un supuesto normal, ese proceso administrativo no se completará hasta finales de año, de manera que a inicios del 2009 se podrán retomar las obras. Lo harían entonces con, oficialmente, tras 18 meses de parálisis. Y hay que tener en cuenta que ese año será electoral y es previsible que ese mismo mes ya se esté en el fragor previo a los comicios autonómicos.
Ese mismo tiempo, entre 18 y 24 meses, es el que aún le queda de obra, según los conocedores de la actuación. Es, además, lo que admitió la consellería, en respuesta al diputado del BNG Fernando Blanco, el pasado mes de febrero. Es decir, el escenario que se aventura es que el auditorio no pueda estar operativo hasta el primer semestre del 2010, tras duplicar el plazo que inicialmente se había marcado para acabar esa obra.