Un testigo asegura que vio al acusado en la feria de León comprar los dos animales que luego se vendieron en Benavente
15 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El juicio por el caso de robo de caballos en la zona de Ferrol, que se sigue en el Juzgado de lo Penal, dio ayer un giro al aparecer un testigo, propuesto por la defensa, que asegura haber visto en la feria de León cómo el encausado compraba dos animales y luego los vendía a un tratante. Este testimonio supone un apoyo a la tesis de la defensa que rechaza las imputaciones del fiscal contra Óscar Ferreño Fraga, al que atribuye un delito de receptación. Son todavía conclusiones provisionales y queda aún una tercera sesión de la vista.
Los hechos sometidos a juicio se remontan a los días 24 y 25 de febrero del 2004. Entonces desaparecieron dos caballos, un cruce de raza -dice la acusación, pero esta apreciación es cuestionada por la defensa- en la zona de Valón, y una yegua de una parcela del polígono industrial de Río do Pozo, en Narón. Horas después fueron vendidas en una importante feria caballar leonesa.
El testigo que declaró en favor de Ferreño lo hizo por videoconferencia desde un juzgado de Ourense. Se trata de Joaquín Rodríguez Lorenzo que, explicó, la mañana del 25 de febrero había acudido como hace con frecuencia a la feria de León.
A diferencia de lo que ocurre con las vacas, los caballos suelen cambiar de amo con frecuencia. Así, también depuso en la vista de ayer Teófilo Alonso Ramos para afirmar que él, poco después, compró la yegua al tratante al que se la vendió Ferreño, si bien en Benavente. Dijo que se trataba de un animal de escaso valor, con destino para la «muerte» (para carne). Un representante de la federación hípica dijo, sin embargo, que el otro animal sustraído, es de buena raza y que permanece en depósito en León a la espera de que concluya este pleito. Tiene un precio importante porque se trata de un ejemplar de competición, utilizado en pruebas de salto. Apreciación que la defensa, en manos del letrado José Manuel Seco, cuestiona también porque, sugiere, la cotización se la dan los premios y este macho cruzado no obtuvo ningún galardón.