Unos callos de chuparse los dedos

Sofía Vilanova redac.ferrol@lavoz.es

FERROL

11 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Un año más, y de la mano de las siempre activísimas y entusiastas integrantes de la Asociación de Mujeres Amistad , Santa Mariña celebró ayer su Festa dos Callos . Una celebración que registró una presencia multitudinaria de público desde el mediodía hasta bien entrada la tarde. Y en la que si bien no es fácil calcular con exactitud el número de asistentes (unos grupos llegaban al recinto, a la carpa instalada sobre la pista polideportiva, mientras otros marchaban...) baste decir que se prepararon nada menos que 3.000 raciones. Y que si bien es cierto que son muchos los que en esta fiesta repiten, igualmente cierto es que las raciones ya son, por sí mismas, realmente abundantes. Contundentes, podría decirse, casi.

Entre quienes allí acudieron se encontraban desde el alcalde de Ferrol, Vicente Irisarri, hasta el vicepresidente de la Diputación de A Coruña, Pablo Villamar . También la primera teniente de alcalde y concejala de Cultura, Yolanda Díaz . Y el diputado provincial -además de portavoz del PP en el Ayuntamiento ferrolano- José Manuel Rey Varela . Estaban, además, ediles como Sari Alabau , Xoán Xosé Pita y Manuel Bustabad . Y una amplia representación del mundo cultural, de la que formaban parte desde el compositor José Manuel Couce Fraguela , director de la rondalla del Club de Campo, hasta el crítico de arte Andrés Mosquera , uno de los grandes expertos gallegos en la obra de Felipe Bello Piñeiro .

Como es lógico, no faltó ayer en Santa Mariña, tampoco, la música. Actuó la cantante Coral , que es siempre un estallido de alegría allí por donde pasa, toda una referencia sobre los escenarios en el ámbito de la canción de baile. Y además de que no faltó tampoco el son de las gaitas, la música tradicional ferrolana corrió a cargo de la rondalla Bohemios .

Las componentes de la Asociación de Mujeres Amistad pasaron la noche en vela para preparar los callos, que se vendían a seis euros la ración. Pero la verdad es que, un año más, triunfaron. Todos cuantos allí se encontraban destacaron el sabor de un plato que, como nadie ignora, requiere para su elaboración, ante todo, experiencia. Esa experiencia que solo se gana con el paso de los años. Pero no fueron los callos, el único producto que ayer se degustó. También se sirvieron chicharrones. Y estaban extraordinarios.

A pesar del indudable éxito de esta nueva convocatoria de la fiesta gastronómica, las integrantes de la asociación comentaban que, cuando ya van quince ediciones, sería importante que a la organización se fuesen incorporando «personas más jóvenes» destinadas a ser, a medio plazo, «el relevo necesario... para que la fiesta no se acabe». Salud.