La mitad de los edificios protegidos del centro necesitan rehabilitación

FERROL

Detrás de una de las frases más repetidas estos días por los vecinos que se acercaban a la calle Magdalena («Ferrol se cae, qué abandonado está el barrio») hay cierta base. Tanta como que la mitad de los edificios protegidos del centro histórico, que suman 597 en total, precisan una intervención de recuperación porque su estado de conservación no es el óptimo, especialmente en cubiertas. Son en concreto 316 edificios con algún elemento digno de ser conservado o singular. A esa cifra anterior habría que sumar otros 79 sin interés especial pero que requieren este tipo de intervenciones.

Esos datos son los que constan en el informe preliminar del Plan Especial de Protección e Reforma Interior (Pepri) del barrio de A Magdalena que en otoño aprobaron todos los partidos por unanimidad. Aún así, no todos esos bloques presentan una situación tan deficiente como el que se vino abajo la tarde del pasado sábado. En esa situación hay 72 edificios, apenas un 7% del total de los del barrio. Esos últimos se corresponden con 183 viviendas, de las cuáles casi la totalidad, unas 140, están vacías.

Esta ultima descripción en números casi se corresponde con el perfil del bloque que se hundió hace cuatro días y que ahora se va demoliendo de forma controlada por técnicos municipales y una empresa especializada. Es decir, vivienda catalogada -toda la manzana que se afectó por el inmueble lo es- y abandonada. ¿Qué solución plantea el Pepri para todas ellas? La rehabilitación, aunque al ritmo que se va, según queda constancia en el mismo plan, no se culminará al menos hasta dentro de 12 años, de manera que «a súa reparación e mellora é necesaria para evitar a aceleración do seu deterioro», dicen los redactores del plan.

Por lo pronto, aun conociendo esos números, el Concello ha comenzado a elaborar un informe más reciente sobre la situación de las viviendas en el centro y ya ha identificado los cuatro primeros bloques sobre los que se pedirá a los propietarios que «adopten as medidas necesarias para actuar nos interiores no prazo máis breve de tempo dende que reciban a comunicación do Concello», según detallaba ayer el edil de Urbanismo, Ángel Mato. Esos primeros apercibimientos serán para los inmuebles más próximos a los que ardieron en el 2006 en la calle Real y al que se derrumbó el sábado. Es decir, los anexos. Todos están abandonados, menos dos casas.

Será una suerte de ensayo de la fallida -por no aprobada- normativa de solares que el bipartito quiere recuperar ahora. Ese texto llega a promover la expropiación forzosa de fincas y edificios en los que el propietario se desentienda de su mantenimiento. El Concello, según el borrador que en el 2007 se estaba preparando, daría hasta un año al dueño antes de llegar a un paso mayor. El PP recordó ayer que en el traspaso de poderes a PSOE e IU dejó por escrito que ese texto legal estaba ya solo pendiente de llevar a pleno.