Navantia no inspeccionó el buque en el 2004 a pesar de que era necesario

F. V.

FERROL

10 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La fragata Extremadura tendría que haber entrado en dique en el 2004 para una revisión general pero no lo hizo. El jefe de Reparaciones de Navantia-Ferrol, que declaró también ayer ante el juzgado togado militar, asegura que la revisión general del barco está reglamentada a partir de 1990 por la norma P.I.P., una instrucción general del almirantazgo español. Según esta directriz, el buque se inmoviliza durante dos meses cada año y medio de funcionamiento y se somete a revisión todo lo que ordena la Jefatura Industrial, el órgano técnico del Arsenal Militar de Ferrol.

De las tareas de control se suele ocupar Navantia, dijo también José Esteban García Vilasánchez, jefe de reparaciones, pero siempre a instancia de la Armada. De manera que si no se hizo la revisión señalada fue responsabilidad de la Marina.

La explosión se produjo al reventar los denominados tubos de caída, una de las conducciones de la sala de máquinas. El tubo se abrió literalmente y salió vapor a altísima presión que llenó la sala de máquinas y mató al marinero y al cabo que realizaban la maniobra de arranque.

El técnico de Navantia sugiere que los americanos -la fragata es un modelo de la Marina de EE.?UU. adaptado para España- nunca registraron un accidente de las proporciones del de Ferrol. Sí hubo problemas de estrés térmico y esfuerzo de tubos, dijo, pero no de tales dimensiones. En todo caso, los tubos de caída, aclaró, no están en contacto directo con el fuego. Por ello no tienen un control tan exhaustivo. Incluso si se realizara un examen de su interior, valiéndose de una cámara minúscula, es posible que no se detectasen grietas, porque están recubiertos de una capa adherida de óxidos o suciedad. Solo con pruebas endoscópicas se detectarían.

Las soldaduras

Navantia, apuntó también, no revisa las soldaduras realizadas por la tripulación, salvo que la Jefatura Industrial lo solicite. Tales tareas deben quedar reflejadas en el libro de calderas del buque, bajo la jurisdicción de su mando. Su contenido lo desconoce. En el año 2000 declaró también que se llevó a cabo una renovación de varios sistemas de la máquina de la Extremadura, pero no se sustituyó el tubo de caída que explotó en el 2005. En el reglamento de calderas de vapor se obliga a una prueba consistente en triplicar la presión de su capacidad, pero, respondió el técnico a la letrada de la familia, en este caso hay una norma propia que fija solo en vez y media la presión.