La calle se mantiene como una frontera entre el rural y el casco urbano
05 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La Ortega y Gasset comienza tímidamente donde se encuentra la guardería municipal de Piñeiros, serpentea por encima de la vía del Feve, gracias al paso elevado para vehículos, y después simplemente se extiende hasta la carretera de Cedeira. Aparentemente es una vía secundaria, con un pie más en la zona rural que en la urbana, lugar de encuentro de tierras labradas y el gran edificio que forma la planta de reciclaje de residuos, por la que asoman los cuellos de las excavadoras como jirafas por encima de las rejas de un zoológico.
La calle, como se ha dicho, tiene más de zona rural que de urbana, a pesar de formar parte del casco. No solo por las huertas, sino por la falta de aceras y la aparente individualidad de cada casa. Viviendas que forman una hilera en el lado izquierdo de la calle, en dirección hacia Freixeiro y que no sobrepasan las tres alturas. Se pueden observar varios ejemplos que remiten a construcciones de la década de los setenta.
Vegetación
El lado contrario de la calle está formado por varios solares en los que o bien crece un curioso grupo de pinos, o están a la espera de que se pongan los cimientos de alguna construcción o bien son dedicadas a huerta, más para consumo familiar que como negocio. Todos estos aspectos imprimen una serenidad a la vía inusual en una zona que podría considerarse céntrica, ya que con un simple paseo se puede llegar hasta la rotonda de Freixeiro en apenas unos diez minutos desde el lugar más alejado de ella. Además, toda esta vegetación hace que el lugar sea uno con los espacios más verdes de la zona urbana de Narón.
Hay una pequeña traba, la calle es utilizada como atajo entre Freixeiro y Piñeiro, incluso por algún vehículo pesado. El problema viene derivado del paso elevado sobre la vía de ferrocarril donde mandan la primera y segunda marcha. El problema se encuentra en que, por un lado, es imposible que puedan pasar dos vehículos a la vez y, en segundo lugar, por el firme, el cual se encuentra levantado y con suficiente grava como para hacer que las ruedas puedan llegar a patinar.