Iba paseando tan tranquila por la avenida de Esteiro y entonces lo vi. Allí estaba él, quieto como una estatua, enfundado en una chaqueta gris, con un sombrero de ala ancha en la mano y la mirada fija en el infinito. Blanca la cara y blancas también sus manos. Me acerqué, pero ni siquiera se inmutó. Le dije que me gustaría contar su historia. Y entonces la estatua se esfumó... Y apareció el hombre. Se llama Manfred Lang , es alemán y tiene 40 años. Hasta hace no mucho residía en Sttutgart y se ganaba la vida como transportista de la empresa de mensajería UPS . «Era muy duro, porque trabajaba muchísimas horas y me pasaba el día en la carretera», me cuenta en un español casi perfecto. Cansado de tanto ir y venir repartiendo paquetes, Manfred decidió hacer lo que muchas personas anhelan, pero pocas se atreven a realizar: abandonarlo todo y buscar la felicidad en un lugar remoto. Lejano. Y fue así como comenzó su nueva vida: desde septiembre del 2006 recorre el norte de España haciendo de mimo. Ha visitado el País Vasco, Asturias, Castilla-León, Aragón y Galicia y asegura que así es feliz. Duerme en albergues o pensiones, trabaja en lo que le gusta y las monedas que recibe por sus pantomimas le dan para vivir. «He aprendido a gastar el dinero muy lentamente, porque nunca sé lo que voy a ganar cada día: hoy, por ejemplo, hace sol y puedo trabajar, pero mañana... ¿Quién sabe? Tal vez llueva y no pueda salir a la calle», explica Manfred. Al preguntarle si no echa de menos el calor de una familia, contesta que no. En Sttutgart no tiene ni mujer ni hijos y sus padres ven con buenos ojos su forma de vida. «Además -asegura- me encanta viajar; lo de estar siempre en el mismo sitio no es para mí», me dice con una sonrisa en la boca. Ahora lleva ya diez días en Ferrol y tal vez siga aquí dos semanas más, antes de visitar Viveiro, Foz y Ribadeo, sus próximos destinos. ¿Y después?, le pregunto. Manfred se encoje de hombros. Y me contesta sin palabras. Como un mimo.
Y pocas horas antes de que yo me topase con Manfred en la avenida de Esteiro, no muy lejos de allí, en la Fundación Caixa Galicia, se hablaba de muchos y muy buenos vinos. En concreto, de los caldos con denominación de origen del Bierzo. ¿Por qué? Pues porque un total de 70 restaurantes y vinotecas de la zona de A Coruña y Ferrol participan desde hoy y hasta el próximo 31 de marzo en las Jornadas de Vinos del Bierzo , a través de las cuales todos esos establecimientos pondrán a disposición de sus clientes las más destacadas marcas de 20 bodegas de la comarca leonesa. Para hablar de las virtudes de estos vinos y de las jornadas ayer estuvieron en la Fundación Caixa Galicia Alfonso Arias Cerezales , presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo; Luis Paadín , presidente de la Asociación Galega de Catadores; y Xoán Carlos López , secretario de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Ferrolterra. Laureles para una naronesa y una mugardesa. Y hoy nos despedimos con dos premios que le acaban de llover a nuestra comarca. El primero ha llegado de la mano de Lucía Serantes , una naronesa que ha resultado ganadora del Certamen de Microrrelato Joven Ciudad de Elche por Cartón piedra , un texto de solo cinco líneas que habla de «amor y desamor». Lucía, que trabaja en el gabinete de comunicación de la Fundación RACC Automóvil Club, asegura que «con muy pocas palabras, es posible decir muchas cosas» Y también laureles se ha llevado Iria González : la fotógrafa fenesa recibió esta misma semana en la Diputación de Lugo uno de los cuatro galardones de los Premios de Fotografía Lucus Augusti , que concede la Asociación de Fotógrafos Profesionales de la ciudad de las murallas. Iria ganó en la modalidad de boda, con una imagen de una pareja gay dando saltos sobre una cama. ¡Enhorabuena a las dos!