Del desguace al reciclaje

Francisco Varela

FERROL

Una empresa de A Graña puede ser la primera de España en conseguir la certificación medioambiental específica

03 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El desguace, tradicionalmente, tiene mala prensa ganada a pulso cuando los viejos barcos se desmantelaban en la ensenada de A Malata y los restos de aceites de las sentinas eran vertidos al mar. Tampoco había mucho cuidado con el amianto y otros materiales peligrosos utilizados en la construcción naval. Por eso, cuando la empresa Desmantelamientos Metalúrgicos, S. L. se instaló en A Graña se creó cierto malestar que poco a poco se ha ido disipando al ver que las cosas han cambiado.

Nada va al mar. Más bien, al centro de tratamiento de As Somozas. Carlos Sanclaudio, directivo de esta compañía, recuerda que llegaron a Ferrol, precisamente, para realizar tareas medioambientales. La Autoridad Portuaria contrató esta compañía para que retirase varias gabarras abandonadas, alguna semihundida, que suponían un peligro tanto para el medio ambiente como para la navegación. Era el año 2005 y, con el tiempo, acabaron utilizando parte del astillero grañés Astafersa para su actividad. Porque un astillero sirve para hacer barcos, pero también para deshacerlos.

La normativa en vigor ha cambiado también de forma considerable. El armador que quiere encargar un nuevo barco debe contratar primero, con una compañía especializada y autorizada, el desguace del viejo. Y, otra novedad, pagar por ello. Porque el desmantelamiento de viejos cascos de pesqueros y mercantes ya no es lo rentable que era cuando se tiraba por la borda todo lo que no se vendía. «Ahora a la ría no cae nada de nuestra actividad», dice tajante.

La garantía

Carlos Sanclaudio ha explicado que su pretensión, ahora, es convertirse en la primera empresa española en conseguir el pasaporte verde , una certificación europea de calidad y garantía medioambiental de su actividad.

Desmantelamientos Metalúrgicos tiene además centros en A Coruña y Celeiro, y también se desplaza a otros puntos costeros si es contratada. Así, han reflotado un dique perteneciente a Pescanova que se había hundido en la ría de Vigo. En esta ría han desmantelado el cementerio naval que había en Bouzas, donde ocho barcos viejos permanecían varados o medio hundidos con peligro de contaminación para el entorno natural si se desparramaba el gasóleo de sus tanques. Buena parte de estos trabajos de limpieza de viejos barcos y gabarras en las rías gallegas fue obra de esta compañía.

En Asturias reflotaron un mercante de 150 metros de eslora que se había hundido a la entrada de Avilés. En el sector se advierte que, debido a estas exigencias existentes en la Unión Europea, se están vendiendo viejos cacharros flotantes a países del Tercer Mundo y Extremo Oriente, en teoría para su desguace pero que, se sospecha, acaban en el fondo del Índico. Sanclaudio, cuya empresa da empleo en Ferrol a 35 trabajadores y que ha renegociado el arrendamiento de Astafersa con los nuevos propietarios, recuerda que montar hoy una empresa de desmantelamientos metalúrgicos (no le gusta el término desguace) requiere permisos del Ministerio de Industria, Capitanía Marítima, Fomento y la Xunta.